11/07/2020

Sagristani | Empresas testigo: ¿Ahora, Sancor y Cañuelas?

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El juez confirmó al directorio de Vicentin y frizó el plan Perotti. Impulsan un “rescate” estatal en Sancor y Molinos Cañuelas ¿Fernández pisará el acelerador?

El intento de imponer el control estatal en Vicentin volvió a tropezar. El juez del concurso resistió la presión pública del presidente. Ratificó al directorio y envió la propuesta de Omar Perotti al freezer donde almacena varios incidentes planteados también por otros acreedores.

El gesto de independencia de un juez de provincia –así lo rotularon para minimizar su rol frente al poder central—fue una buena noticia para la salud de las instituciones.

El fallo tampoco despeja otras dudas sobre el futuro de la empresa. Cómo se resolverá la segura apelación de Perotti. Si se insistirá con la expropiación, como había amenazado Alberto Fernández. Cuánto tiempo podrá funcionar la empresa en esta precariedad. Si logrará un acuerdo concursal con sus acreedores, entre los cuales el Banco Nación y la AFIP son minoría.

Con el capítulo Vicentin abierto, surgieron indicios de un posible avance estatal sobre Sancor y Molinos Cañuelas, otros dos actores relevantes de la agroindustria.

La cooperativa láctea viene a los tumbos desde 2007. Ya se reestructuró mediante acuerdos extrajudiciales, vendió segmentos de sus operaciones, como la planta de yogures de Córdoba. Y, en parte por esa vía, en los últimos años ejecutó una drástica reducción de personal, de 5.000 a 1.600 trabajadores.

Ya antes de la pandemia tuvo dificultades para cumplir con bancos y proveedores –principalmente tamberos bonaerenses—y con una parte del personal, que cobra con recortes y en algunos sectores con atrasos. Paralizó la planta de San Guillermo, Santa Fe, y salió otra vez a la búsqueda de socios o compradores.

Escuchá la editorial completa acá.

El gobierno, según se confirma ahora, impulsa la creación de un fideicomiso bajo control estatal para que se haga cargo de la empresa sin abandonar, en lo formal, la estructura cooperativa.

Uno de los promotores de la iniciativa, Mario Cafiero –supervisor de cooperativas y mutuales, y tío del jefe de Gabinete–, dijo que se pretende utilizar a Sancor como “empresa testigo” para regular precios del mercado lácteo. Un modelo que también se enunció para Vicentin.

El grupo empresario Cañuelas es líder en la molienda de trigo e incursionó en otras industrias y en la comercialización de granos.

Desde hace dos años mantiene en default una deuda de 1.400 millones de dólares, superior a la de Vicentin. Entre los principales acreedores –que evalúan si pedir el concurso o la quiebra–  figura también el Banco Nación.

Como Vicentin, Cañuelas apalancó una rápida expansión con créditos en dólares. Una burbuja que pincharon las devaluaciones y la recesión que persiste desde 2018.

El desembarco estatal en Sancor y Molinos Cañuelas espera una decisión que tiene en el cristinismo a sus impulsores más entusiastas.

Falta saber si el Gobierno dará la señal y, en todo caso, cuándo. El contexto inmediato no parece. El Presidente ya pagó un fuerte costo político por Vicentin y enfrenta ahora el desafío de hacer cumplir una cuarentena estricta a la mitad de los argentinos, con el ánimo mellado y en el peor momento de la crisis económica.


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