15/07/2020

IFE para todos: para los analistas el rojo fiscal no deja margen para avanzar con el ingreso universal

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Desde el Gobierno se escuchan cada vez más voces en favor de avanzar con un ingreso universal una vez que la cuarentena finalice. Primero fue el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo; después, el propio presidente, Alberto Fernández, y ayer lo hizo la titular de Anses, Fernanda Raverta.

«Es una forma de garantizar derechos y, al mismo tiempo, de promover el consumo para reactivar la producción y la economía», había anticipado Arroyo sobre la idea de instalar un ingreso universal o de renta base que cubra a las familias más vulnerables, un universo de 3 millones de hogares. Por su parte, el presidente dijo que esta medida «es una alternativa a estudiar» y aseguró que está «absolutamente dispuesto» a otorgar un beneficio en ese sentido porque «hay que hacer algo con los 9 millones de argentinos que están fuera del sistema», en referencia a las personas que hoy cobran el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).

Ayer en declaraciones radiales sobre el proyecto de renta universal, Raverta dijo que “hay que garantizar un piso de oportunidades para acceder a un trabajo formal que nos dignifique”. Y comentó que “se está pensando en una nueva fórmula de movilidad, que garantice una mejora en los ingresos y siga reactivando la economía”.

Desde el ámbito privado reconocen que la vulnerabilidad social crecerá este año. Pero advierten que con un déficit fiscal previsto por encima del 6% del PBI casi no hay margen para una política amplia de pago de una «renta base».

Para Javier Curcio, director del departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, “es muy complejo implementar políticas como éstas en situaciones como las nuestras en las que las inequidades son tan grandes. Por eso hay que hacerlo a través de políticas focalizadas, especialmente en los sectores informales». Curcio resaltó que estas medidas «se dan en medio de un mínimo espacio fiscal. El estado tiene un desfasaje enorme, está aumentando los gastos adecuadamente pero los ingresos se están desplomando. En la situación de cuasi default en la que estamos, el financiamiento va a ser muy endeble por los próximos meses o años».

Curcio destacó además que «hay que articular las políticas de desarrollo social con las laborales. No hay que desincentivar el empleo. Son muchos objetivos con pocas políticas y con casi nulo espacio fiscal. La red de protección social aumentó mucho en términos horizontales, pero no a todos les dio recursos para salir de la pobreza. Nuestro sistema productivo se derrumbó, tenemos una recesión de muchos años, y no logramos sostener niveles adecuados de ingresos para vencer la pobreza».

Por la pandemia, se duplican las familias que no tienen los ingresos para comprar los alimentos básicos

Para Victoria Giarrizo, directora de la consultora CERX, «la realidad es que no hay forma de financiar el ingreso universal con recursos genuinos. Seguir con el esquema de financiar déficit con emisión tiene muchos riesgos».

«En este contexto Argentina tiene que sostener el IFE hasta salir de la pandemia y al salir sería mucho mejor que el estado le cubra una parte del salario a los nuevos empleos para alivianar la carga salarial de las empresa en crisis y lograr que la gente consiga un ingreso fuera de un estado, que está fundido», apuntó la economista.

«Hoy los límites de la pobreza se entremezclaron. Hay mucha clase media que se fundió, que subsiste vendiendo todo lo que tiene, o con ahorros o ayudas. El límite para recibir ese ingreso universal estará en niveles muy altos. ¿Como Argentina financia eso? «, se pregunta Giarrizzo.

Para la economista, «de la pobreza se sale produciendo y generando empleo, capitalizando al país y dándole en todo caso a toda la gente que recibiría un supuesto ingreso universal herramientas para emprender».

«Habrá que ver cuál es el esquema económico post cuarentena, y eventualmente cuál el sendero fiscal de ese programa», plantea Esteban Domecq, de Invecq Consulting. «Está claro que en este contexto con una actividad que se contrae fuertemente y de enorme deterioro fiscal, no hay espacio para aumentar el gasto público». Domecq sostiene que «después de la pandemia, la política deberá decidir si empieza a corregir o profundiza los desequilibrios macroeconómicos. La única posibilidad que tendría la implementación de un ingreso universal sería a través de la reasignación de gastos».

Gala Díaz Langou, directora de protección social en Cippec, apunta que el contexto actual es «poco auspicioso» por las restricciones fiscales para un ingreso universal. «Por la mayor vulnerabilidad que ya se está viendo me parece fundamental concentrar esfuerzos en los grupos de riesgo».

Para Cippec el sector clave para concentrar recursos es la infancia. En Argentina, el 58% de los niños son pobres. «Nosotros planteamos avanzar con un ingreso universal para la niñez», dice Gala. El plan es que sea más amplio que la asignación universal por hijo, que no llega a cubrir a la población de regiones muy apartadas o de familias que no cumplen con los requisitos administrativos.

Díaz Langou plantea que la protección social tiene que estar vinculado con la creación de empleo. «Estas transferencias nunca alcanzan para superar la línea de pobreza. Tienen que articularse con estrategias de inserción social y de inserción productiva. Pero hay que tener en cuenta que es ilógico pensar que puede haber otras salidas para estas familias que no sea una amplia red de  protección social».


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