11/07/2020

EXPELLER DE SOJA: LA VERDADERA INDUSTRIA NACIONAL PYME DE LA SOJA ARGENTINA

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En la Argentina, como en el campo, todo es esperar. Esperar que lleguen los insumos, esperar que haya piso para sembrar, esperar a que llueva, esperar que la semilla brote y que la planta eche cuerpo; esperar como da la parición , y las crías echen kilos; esperar los verdeos del invierno y el rebrote en primavera; esperar la cosecha y la faena.Foto: Gentileza www.solocampo.com.ar /GastónVaschetto

Ver la producción estivada, lanas, cueros, y granos, esperando en galpones, silos y bolsones, porque no tienen precio, es de algún modo un símbolo de la capitalización de esfuerzos arrumbados, son mañanas de neblina y escarcha ya pasadas, es la esperanza encorsetada y prohibida.

Con un simple DNU 549 el Presidente Alberto Fernandez, decide exceptuar del impuesto a las exportaciones de cueros, para evitar que se produzcan consecuencias ambientales y sanitarias indeseadas. Pensaba el gaucho, mientras escuchaba la noticia en la radio y preparaba unos mates, cuanta proteína podría exportarse generando ingreso de divisas si se desgravaran de igual forma las exportaciones de las pequeñas empresas extrusoras que fabrican expeller de soja, que en cada pueblo y ciudad del interior profundo de la República Argentina, procesan el alimento para cría de ganado porcino, vacuno, aviar, feedlot, lechería y piscicultura.

Solo basta recorrer, mirar la pampa y ver las bolsas blancas de soja que permanecen esperando. Mas de 20.000.000 de toneladas de soja esperan en el campo, mientras tantos corredores de cereales y grandes fábricas aceiteras produjeron consecuencias financieras y económicas indeseadas, que son producto de una desvinculación pandémica por la que nos hemos aislado en compartimentos estancos, gobernantes y gobernados, olvidándonos de la necesidad de que coexistan políticas públicas que nos preserven del virus del aislamiento campo-palacio.

El descalabro se produce cuando nos atrapa el Palacio y surge el desencuentro y la desvinculación, porque el poder se transfiere a la Corte y ya no se ve ni se escucha a quienes votamos y legitimamos al gobierno electo.

Durante todo el Gobierno de Mauricio Macri este sector reclamo y presento proyectos de reactivación de exportación de expeller de soja producido por las pequeñas empresas extrusoras, logrando conformarse una estructura gremial que hoy agrupa en cámaras a las industriales pymes de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, y fueron invitadas a sentarse en la Mesa Nacional de la Soja donde plantearon su potencial aporte a las exportaciones, con el correspondiente ingreso de divisas a cada pueblo y ciudad, lamentablemente sin éxito.

Pedidos de Europa, del Sudeste Asiático, Indonesia, Malasia, Vietnam, Colombia, Chile y Uruguay, por nombrar algunos de los países a los que se ha exportado expeller de soja (2304.90.00.200k) se reciben a diario, para ser gestionados al nuevo estilo delivery, house to house, al que nos ha obligado a acostumbrarnos la cuarentena.

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Cansados de esperar, solo queda no desesperar.

500 Pymes Argentinas del sector de extrusado y prensado de soja, fabricantes de expeller y aceite de soja, agregando valor en origen, generando más de 10.000 empleos directos, esperan desde hace años medidas concretas, como el DNU que habilita las exportaciones del cuero firmado en estos días por el Presidente, que les permitan salir de la cuarentena y exportar por valor de 1000 millones de dólares anuales, generando divisas que ingresarían inmediatamente al país, convirtiendo al sector en un potente acelerador del desarrollo de las economías regionales.

En Argentina se conocen las características del virus, que paralizó las exportaciones de expeller de soja, un producto distinto de la harina de soja, producido libre de hexano, con importantes virtudes para la alimentación animal por sus características de palatabilidad y digestibilidad.

El antídoto que la emergencia nos obliga es pensar en un DNU que fije en CERO POR CIENTO (0%) la alícuota del derecho de exportación al expeller de soja producido por las pymes extrusoras de soja bajo la partida arancelaria 2304.00.90.200K.

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En el caso de la Cuarentena del Coronavirus, vivimos con certeza la incertidumbre del futuro, desconcertados ante un enemigo desconocido que irrumpió de golpe en el planeta; y en el caso de las exportaciones de expeller de soja, la voracidad fiscal reapareció con el Decreto. N°2.014/13 y genero años de cuarentena de exportaciones de expeller de soja mediante una fuerte encerrona promovida seguramente por sectores económicos con intereses en pugna con las Plantas Extrusoras.

Con la vacuna (alícuota del CERO POR CIENTO 0%) a las exportaciones de expeller de soja cesarían las cuarentenas caprichosas e irracionales, recuperándose la capacidad ociosa de las plantas que, con su potencial de crecimiento, y dada la disponibilidad de soja en el campo, traerían con las esperadas exportaciones, nuevos tiempos de desarrollo para los pueblos del Interior de nuestro País.

La coartada de meter a toda la industria de la molienda de soja en la misma bolsa, sin respetar la diferenciación del expeller de soja por posición arancelaria, ni la escala de negocio pyme, es un fuerte golpe en contra de la generación de empleo que nos impusieron los últimos gobiernos, por lo que la cuarentena viene de larga data.

Esta situación ha producido un aislamiento forzoso de nuestras fábricas extrusoras de los mercados externos para quienes las plantas fueron diseñadas.

Aquellos emprendedores argentinos que se jugaron confiando en la promoción de Plantas Extrusoras para la exportación de expeller de soja que otrora el Gobierno a través del INTA realizó a principios de siglo y reaccionaron invirtiendo, hoy terminan infectados por el desencanto y la desilusión.

Confinados en cuarentena entonces, sufrimos la suspensión de toda actividad exportadora de expeller de soja a los países limítrofes en camiones, o en contenedores al Sudeste Asiático desde el Puerto de Buenos Aires, y ahora el sector lejos de ser un virus para la economía podría convertirse en el motor del desarrollo local generando más puestos de trabajo y un importante ingreso directo de divisas a los pueblos del interior que podría superar los 1.000 millones de dólares.

Los propietarios de estas fábricas, más de 500 en todo el país, son familias de productores agropecuarios argentinos, quienes confiaron y construyeron sus plantas extrusoras de soja, en los últimos 13 años, escalando así en la cadena de agregado de valor en origen, con la ilusión de exportar expeller de soja y producir alimentos para animales de tambos, feedlots, criaderos de cerdos, establecimientos avícolas y salmoneras.

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No levantar la cuarentena fiscal que permita exportar el expeller de soja, sería un error no forzado, que impediría aprovechar la oportunidad de no volver a abrir una nueva caja de pandora, en lugar de lograr un verdadero desarrollo de las economías regionales, y solo dejarnos nuevamente con la esperanza.

Por Jorge Augusto Simmermacher

Coordinador Regional de UNION POR TODOS – Partido Político de la Provincia de Buenos Aires y Director del Centro de Promoción de Exportación de Expeller de Soja


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