12/04/2021

El nuevo ministro de Defensa de Brasil reivindica el golpe de estado de 1964

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El nuevo ministro de Defensa de
Brasil
, general retirado Walter Braga Netto, reivindicó el golpe militar del del 31 de marzo de 1964, que instaló una dictadura de 21 años hasta 1985, por considerar que las Fuerzas Armadas intervinieron para garantizar «libertades democráticas».

Es una fecha que debe «celebrarse», sostuvo el militar en un comunicado.

La declaración oficial del Ministerio de Defensa, en línea con el pensamiento del presidente Jair Bolsonaro sobre la dictadura, fue lanzado horas después de que la caída de los tres jefes de las Fuerzas Armadas por negarse a alinearse a la política contra la pandemia de coronavirus del jefe del Estado.

Reivindicación

Es el tercer año consecutivo que el Ministerio de Defensa reivindica el golpe, al que llama de «movimiento», por orden de Bolsonaro, quien considera como los mejores gobernantes de Brasil a los dictadores Humberto Castelo Branco, Arthur Costa e Silva, Emilio Garrastazú Médici, Ernesto Geisel y Joao Baptista Figueiredo, todos fallecidos sin haber sido acusados o sancionados en virtud de la Ley de Amnistía de 1979, que sigue en vigor.

«La Guerra Fría involucró a América Latina, trayendo a Brasil un escenario de inseguridades con grave inestabilidad política, social y económica. Había una amenaza real para la paz y la democracia», dice el comunicado de Braga Netto, exjefe de gabinete hasta el martes e interventor de Rio de Janeiro para combatir la delincuencia en 2018, designado por el entonces presidente Michel Temer.

Comisión de Verdad

Continúa con que «los brasileños se dieron cuenta de la emergencia y se movilizaron en las calles, con amplio apoyo de la prensa, líderes políticos, iglesias, el segmento empresarial, diversos sectores de la sociedad organizada y las Fuerzas Armadas, interrumpiendo la escalada del conflicto, dando como resultado el llamado movimiento de 31 Marzo de 1964».

«Las Fuerzas Armadas terminaron asumiendo la responsabilidad de pacificar el país, enfrentando el desgaste para reorganizarlo y garantizar las libertades democráticas de las que disfrutamos hoy», dice, sin nombrar a la Comisión de la Verdad, el comité oficial montado por la presidenta Dilma Rousseff, víctima de torturas y prisión política.

La Comisión de la Verdad contabilizó 494 muertos o desaparecidos, incluyó asesinatos de más de 8.000 indígenas a los cuales se les quitaron tierras y riquezas, además de denunciar más de 3.000 hechos de torturas y prisiones ilegales.

Bolsonaro, cuando votó por la destitución de Rousseff siendo diputado en 2016, lo hizo en homenaje al coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, el jefe de la policía política y grupos de tortura de San Pablo.

Siendo diputado en 1998, Bolsonaro dijo en un programa de televisión que los militares «debieron asesinar a 30.000 personas para limpiar el país».

«El movimiento de 1964 es parte de la trayectoria histórica de Brasil. Por tanto, los hechos de ese 31 de marzo deben entenderse y celebrarse», dice el comunicado de Defensa.

Y vincula aquella época con el «escenario geopolítico actual» que presenta desafíos como «temas ambientales, ciberamenazas, seguridad alimentaria y pandemias. Las Fuerzas Armadas están presentes, en primera línea, protegiendo a la población».

«La Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea están siguiendo los cambios, conscientes de su misión constitucional de defender la Patria, garantizando los Poderes constitucionales, y confiados en que la armonía y equilibrio entre estos Poderes preservará la paz y la estabilidad en nuestro país», afirma.

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