12/04/2021

Inseguridad vial: Nicolás, el nombre de una tragedia evitable

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Como todos los lunes, a Nicolás Zamudio (33) lo esperaba su familia en su casa de Villa del Dique para cenar después de haber dado una clase de básquet en el club Deportivo Italiano de Santa Rosa de Calamuchita. Recorría varias veces por semana en su moto Zanella 150 el trayecto de unos 15 kilómetros sobre la ruta 5 que une ambas localidades. Ese lunes 9 de noviembre del año pasado, no logró completarlo.

A Daniela Ríos, su compañera y mamá de sus hijos Ciro, de 6 años, y Bianca, de 9 años, le dieron la peor noticia cerca de las 23. Nico había sufrido un “accidente” y había fallecido. Venía de enseñar a encestar a niños de la edad de sus hijos.

La colisión se había producido en una curva, en jurisdicción de Villa Rumipal, ya muy cerca de su hogar. Paradójicamente, a pocos metros de haber cruzado un control de la Policía Caminera se topó, de frente, y en su carril, contra una camioneta Ford Ranger. La muerte del joven profesor causó profunda tristeza entre sus numerosos amigos y alumnos de la zona.

Un parte de prensa publicado por la Departamental Calamuchita de Policía al día siguiente, aseveraba que el test de alcoholemia realizado por la Policía Caminera, que acudió de inmediato al siniestro vial, había develado que el conductor de la camionera, Juan Pablo Nicola (38), tenía “1.50 de alcohol en sangre”, un índice marcadamente alto. En ese momento, la fiscalía impuso la detención por homicidio culposo. La mujer reclama que el imputado estuvo apenas un mes preso. Recuperó su libertad a través de una caución. “Nos sentimos desamparados con el sistema judicial, todos seguimos en riesgo”, señala Daniela.

Los familiares y amigos de la víctima convocaron a una marcha para hoy a las 17 en el puente de Hierro de Santa Rosa de Calamuchita (ciudad en la que estiman reside Nicola). La movida tiene dos objetivos: pedir justicia por Nicolás y generar conciencia para evitar más víctimas de una persona que sube a un auto a conducir bajo los efectos de drogas o alcohol.

“Tiene que haber una conciencia social más allá del sistema judicial que sabemos que es muy precario”, agrega la mujer.

Dos minutos trágicos

“Una persona que maneja en ese estado tiene todas las probabilidades de matar a alguien, la excepción sería que llegue a su casa sin hacerlo”, reflexiona Claudia Fanín, quien fue mamá muy joven: a los 17 años lo tuvo a Nicolás. “Lo cuidé como lo hace la mayoría de los padres, pero esta vez no pude; si hubiera sabido, hubiera hecho algo para evitar que él estuviera en ese lugar, en esos dos minutos en las manos de un asesino”, dice.

“Mamá, estoy encontrando mi ‘dios interno’, amo dar básquet, estar con los chicos que tienen discapacidades, eso es lo que me gusta, si no puedo vivir eso, haré cualquier otra cosa, pero así quiero terminar mi vida, ir a mi casa a la noche sabiendo que di una clase”.

Claudia recuerda una charla íntima que tuvo con su hijo. A esos sueños un choque de tránsito los bloqueó para siempre. Le dejaron trunco, entre tantas otras ideas, su proyecto de básquet inclusivo. Trabajaba cuidando parques y jardines, y dedicaba varias tardes a transmitir el deporte que lo apasionaba.

Claudia exige “todo el peso de la ley”, aunque admite que las normas tienen sabor a poco cuando estos hechos se califican como homicidios culposos. Recordó que la muerte de Auka Bustos, un niño de 13 años de Río Tercero atropellado, en su bicicleta, en Corralito, tuvo hace poco un fallo judicial: al conductor lo condenaron a cuatro años y medio de prisión.

Cambio de carátula

Ariel Bogni y Roberto Bujer, abogados de la familia de la víctima, pedirán el cambio de carátula de la causa, para que deje de ser considerado un homicidio culposo (prevé una pena de tres a seis años de cárcel) y pase a calificar como homicidio con dolo eventual (con una condena de ocho a 25 años).

A su vez, solicitarán que se revoque la libertad condicional. “El imputado tenía una alta concentración de alcohol en sangre, pudo prever la muerte que lamentablemente encontró Nicolás”, señala Bogni desde su estudio en la ciudad de Córdoba.

“Tendría que haber habido un mayor esfuerzo de fiscalía para que no saliera tan rápido en libertad y así, sin condicionamientos, porque puede circular, con el riesgo de que consuma bebidas alcohólicas como esa noche”, agregó Bujer. Remarcan, una y otra vez, la alta velocidad que habría desarrollado la camioneta y la maniobra peligrosa de cruzarse de carril, como agravantes. Los letrados aseguraron que el grado de intoxicación está acreditado.

A su vez, revelaron que un testimonio que da cuenta de minutos antes del siniestro fatal, asevera que Nicola protagonizó otra maniobra peligrosa que podría haber anticipado la tragedia si otra persona se cruzaba en su camino.

Por otra parte, avanza una causa civil en contra del imputado.

La fiscal de Río Tercero, Paula Bruera, que entiende en el caso, sostuvo que está esperando el resultado de un peritaje accidentológico para avanzar con la causa. Confirmó que el imputado goza de libertad, sin brindar más precisiones. Por el momento, no hay fecha de elevación de la causa a juicio.

Manifestación. “Si consumiste alguna sustancia, ¡no conduzcas!”. Este es el lema de la manifestación que se convocó para pedir justicia para Nicolás. Se realizará hoy a las 17 en el Puente de Hierro de la localidad de Santa Rosa de Calamuchita.

 

*Corresponsalía Calamuchita

Apasionado. Nicolás viajaba de una localidad a otra para enseñar a jugar al básquet. (Facebook)
Los daños materiales en la camioneta con la que chocó la moto de Nicolás demuestran la violencia del impacto. El joven fallecido regresaba a su casa. (La Voz / Archivo)
Apasionado. Nicolás viajaba de una localidad a otra para enseñar a jugar al básquet. (Facebook)
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