25/07/2021

“El silencio del kirchnerismo es un combustible para la represión en Cuba”, dijo el exiliado que cruzó al becario del Conicet

“El silencio del kirchnerismo es lamentable. Es un combustible para que el Estado cubano siga reprimiendo”, dijo a LA NACION Luis Alberto Mariño, el exiliado cubano que se cruzó en la televisión con el becario del Conicet y dirigente del Partido Comunista argentino Mariano del Pópolo, que defendió la legitimidad del régimen de Cuba, en medio de la ola de manifestaciones que se desataron en la isla durante los últimos días por la crisis sanitaria y económica y en rechazo al modelo político.

Del Pópolo afirmó el martes, en el programa Intratables, que el gobierno cubano “tiene legitimidad de origen y una Constitución que se aprobó en el 2019, con la participación de más del 80% de la población”. Mariño lo niega. “Hay un partido único [PC] y una Constitución que en realidad no se reformó, y que mantiene la premisa de que el socialismo es irrevocable”, enfatizó el cubano respecto de la reforma que, dos años atrás, actualizó la ley de 1976. Y agregó: “El Parlamento es una farsa. Levantan la mano al unísono y desde hace más de 60 años. No hay debate”.

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Mariño tiene 34 años y vive en Buenos Aires desde 2017, en donde cursa un doctorado en composición musical y da clases de violín. Se mudó desde La Habana para empezar una vida nueva junto a su mujer, una politóloga argentina, con quien tuvo dos hijos. Con ellos también vive José Julián, de diez años, hijo de Mariño y una activista cubana. “Ella pasó situaciones complejas así que decidimos traerlo conmigo acá. Es imposible estar tranquilo en Cuba”, indicó.

Las protestas se iniciaron el domingo en la ciudad de San Antonio de los Baños, en el suroeste de La Habana, y se extendieron por todo el país

Las protestas se iniciaron el domingo en la ciudad de San Antonio de los Baños, en el suroeste de La Habana, y se extendieron por todo el país (Getty Images/)

El músico –que evitó hablar de su familia, que vive en la isla, para preservar su seguridad en el marco de la intensa represión del régimen del presidente Miguel Díaz-Canel– fue crítico respecto del vínculo entre la Argentina y Cuba y del silencio del Gobierno respecto de las protestas.

“La principal aliada de la dictadura cubana es la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que ahora calla porque la afectaría políticamente”, disparó, y también repudió los dichos del presidente Alberto Fernández, que señaló no saber “lo que está pasando en Cuba”, pero pidió “terminar con los bloqueos”.

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“¿Cómo el Presidente no va a saber lo que está pasando? Es imposible. Y el mensaje de los bloqueos es abstracto y ambiguo. El único bloqueo real en Cuba es el bloqueo interno, del régimen contra su propio pueblo, y el que ocurrió durante la crisis de los misiles”, dijo Mariño, en referencia al conflicto que se gestó en 1962 entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en el que los norteamericanos bloquearon las vías marítimas de acceso a Cuba para instar al gobierno soviético a retirar los misiles nucleares que había instalado en la isla, en el marco de la Guerra Fría.

El “discurso binario” kirchnerista y cubano

“El Estado de Cuba es un Estado secuestrado, que opera amparado en la excepción, con un discurso binario: siempre encuentran un culpable y, a partir de ahí, relatan la realidad. Ahora dicen que los que se manifestaron eran delincuentes. Es el mismo modo de actuar del kirchnerismo”, afirmó el joven cubano, y también tendió similitudes entre ambos regímenes políticos y el de Venezuela. “Es una estructura que solo funciona con miseria y represión. Les interesa que la gente esté en la miseria para darle una migaja y que se tranquilice”, reflexionó.

En esta línea, Mariño miró con recelo el paquete de medidas que anunció Díaz-Canel para poner paños fríos al reclamo de los cubanos, que contempla la libre importación de alimentos y medicinas y beneficios en el acceso a la canasta básica alimentaria, entre otros puntos. “Las concesiones son una venta de humo. Aunque estén bien, en vez de festejarlo, habría que preguntarse por qué antes existían restricciones en esos campos”, insistió.

Además, según remarcó el joven músico, el foco de las manifestaciones excede aquellos pedidos: “Decir que la gente pide comida y medicina es dejarnos solos y no escuchar el reclamo. Lo que pedimos es patria y vida, derribar la dictadura. El pueblo dice que el relato se acabó”.

Escasez y alquileres en Cuba

En el “monopolio ultra capitalista y explotador”, como lo catalogó Mariño, se vive en la escasez y el desabastecimiento. Los sueldos promedio no alcanzan para cubrir las necesidades alimentarias y, menos aún, los alquileres, según describe el joven músico. “¿Alquilar? Imposible. Incluso con familia propia, siempre viví con mis padres. Todos viven con sus padres. Yo ganaba 30 dólares al mes en la orquesta de La Habana y la leche que le compraba a mi hijo me costaba seis. Un alquiler se acercaba a los 100 dólares mensuales y hoy quizás sea el doble, con un salario mínimo que está en 26 dólares“, detalló.

Exiliados cubanos se congregaron a las afueras del restaurante Versailles, en Miami, en respaldo a los manifestantes de Cuba (Pedro Portal/Miami Herald vía AP)

Exiliados cubanos se congregaron a las afueras del restaurante Versailles, en Miami, en respaldo a los manifestantes de Cuba (Pedro Portal/Miami Herald vía AP)

“Pero el problema no son solo los precios, sino que hay escasez de productos. El kilo de carne cuesta cinco dólares y para conseguirlo hay que hacer colas de cinco horas. El gobierno ahoga a los productores”, continuó, y advirtió: “La escasez no es por el supuesto bloqueo. De hecho, Estados Unidos es el país que más alimentos vende a Cuba. La escasez se debe a que el gobierno no tiene capital para comprar. Lo poco que produce lo invierte en represión y en política internacional. Las embajadas son un ejemplo, como la sede en la Argentina, un edificio enorme en pleno Belgrano. Ese es el poder, estar acá y comandar contramarchas”.

Agrupaciones sociales y de izquierda que defienden el gobierno de Miguel Díaz-Canel se cruzaron con cubanos exiliados en la sede diplomática en Buenos Aires

Agrupaciones sociales y de izquierda que defienden el gobierno de Miguel Díaz-Canel se cruzaron con cubanos exiliados en la sede diplomática en Buenos Aires (Hernán Zenteno/)

A pesar del panorama desalentador que atraviesa su país, Mariño se mostró esperanzado con el alcance que tomaron las manifestaciones que se produjeron desde el domingo pasado en distintos puntos de la isla, con réplicas de apoyo en países como Estados Unidos y la Argentina. “Lo que se vive es inédito. Creo que el régimen no logrará restaurar el miedo porque no puede domar la realidad. Hay puntos de irreversibilidad que no se pueden echar para atrás”, concluyó.

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