25/07/2021

Cinco canciones definitivas para recordar a Palo Pandolfo, un poeta ecléctico e inconformista

Este jueves, el músico Palo Pandolfo, de 56 años, murió repentinamente, mientras caminada por una avenida porteña, en el barrio de Villa Crespo. Dueño de un espíritu inquieto, marcó la escena musical post punk y alternativa durante los 80 y 90 desde las bandas Don Cornelio y la Zona primero, y Los Visitantes después. Con el comienzo del siglo XXI, emprendió su camino solista, que lo llevó a emparentarse con un amplio abanico de géneros musicales.

Aquí, un recorrido por cinco grandes momentos en la carrera de Palo Pandolfo.

“Ella vendrá” – Don Cornelio y la Zona (1987)

El gran hit de su carrera, ese que mereció versiones de Vanthra, de Los Calzones, de Cam Bezkin, del mismo Palo a dúo con Adrián Dárgelos en Antojo (2007), ese que se enquistó tan fuerte en el imaginario colectivo que hasta logró el milagro de no quedar atrapado en la grieta después de que la política lo resignificara en la década pasada.

Primer tema del primer disco de Don Cornelio, “Ella vendrá” nace en 1985 de una melodía que aportó el baterista del grupo, Claudio Fernández, a la que Palo le agregó versos en un “trance”. Ese año se había separado de su primera novia y el “ella vendrá” del título resultó un vaticinio, una profecía que excedía incluso a su propia conciencia: “Hice la letra, que desde el principio tenía referencias al mar; es como un poco clarividente, en el sentido de que en el 86 conocí a la que sería la madre de mi primera hija, en Villa Gesell. Ella vino desde el mar. O sea que fue un ejercicio de clarividencia, ese momento de no pensar, como le sucedía a Benjamín Solari Parravicini, que entraba en trance y escribía sin mirar”, le contó a LA NACION, en 2018.

“Patearte hasta la muerte” – Don Cornelio (1988)

En su segundo disco, Don Cornelio se saca el “y la Zona” y procede a embadurnarse en alquitrán (en lo que desde el punto de vista de la industria podría ser considerado uno de los más grandes autoboicots de la historia del rock argentino) de una forma muy similar a la que poco después Kurt Cobain elegiría en el tándem Nevermind In Utero. ¿La producción de Andrés Calamaro en el debut sonaba comercial? En Patria o muerte le dan las gracias por los servicios prestados y se autoproducen junto al ingeniero Mario Breuer. ¿”Ella vendrá” rotaba en todas las radios y ganaba las encuestas de fin de año de los suplementos jóvenes? En el sucesor no hay nada ni remotamente parecido a un hit. ¿En el disco anterior había algún atisbo de extroversión en “El rosario en el muro” o “Tazas de té chino”? En éste están “Tarado y negro”, “Reventando” y -sobre todo- “Patearte hasta la muerte”, uno de los temas que mejor sintetiza este disco oscuro pero no dark, porque no hay por acá etiquetas de moda: hay poesía maldita, dientes apretados, opresión, pesadillas de esas que se tienen despierto y una voluntad manifiesta de no estar ni cerca de triunfar.

“Playas oscuras” – Los Visitantes (1992)

Después de Patria o muerte pasó lo que tenía que pasar con Don Cornelio: la discográfica les cerró la puerta y se separaron, y con el cambio de década Palo armó nuevo proyecto. Los Visitantes sumaban colores a la paleta sonora: no faltaban la new wave y el post punk, pero ahora podían convivir en paz con ritmos latinos y -fundamentalmente- con la bohemia tanguera. También hay un rebote desde la opresión: en el debut Salud universal (1992) hay una sensibilidad pop que se manifiesta en otro hit, “Playas oscuras”, un tema en el que Palo funciona como antena de influencias internas y externas.

“Playas oscuras” había sido abandonado en el caos del final de Don Cornelio y cuajó a la perfección con el nuevo envión. Se lo despierta a Palo una película, Coming Home (1978), en la que -por esas cosas de la trama- el personaje de Jon Voight termina hundiendo “su nariz en la espuma de las olas”. Pero también aparecen por allí sus padres: es su mamá la esotérica que “juega con medallas, velas y libros sin tapa” y su papá el marxista ateo que “pendiente de las luces, sin dios, viaja por el cielo”. Alguna vez contó: “Lo hice en veinte minutos”.

“Te quiero llevar” – Palo Pandolfo (2001)

La parábola del hit y el boicot se repite sobre el final de Los Visitantes, con un Maderita (1996) que los devuelve a la radio (“Estaré”, “Bi Bap Um Dera”) y un Herido de distancia (1998) que no se esfuerza demasiado en repetir el logro. Crisis grupales e individuales mediante, Palo encara al fin su proyecto solista con A través de los sueños (2001), un trabajo que respira liberación y eclecticismo.

Sin alcanzar el status de hit, “Te quiero llevar” se convirtió en el emblema de aquel trabajo con el medio tiempo del rasgueo acústico y el “oh oh oh” contagioso, impensable en años de opresión anteriores. “De la mano te quiero llevar / a la calle te quiero llevar / que no te duela la libertad / de la niebla te quiero llevar”, canta, y se lo percibe renovado.

“Tu amor” – Palo Pandolfo y Santi Motorizado (2021)

Su despedida todavía vibra: el featuring con el líder de El Mató se estrenó hace apenas diez días. Un pop rock lineal y extrovertido, quizás una celebración de fin de encierro, al que Palo explicaba como “una transmigración, un cambio de estado del alma. Representa la muerte de algo y el renacimiento, un viaje hacia otro estadío”. Los arreglos son simples y la pretensión escasa, y de todas maneras la sonrisa al escucharlos cantar “en la madrugada viene tu amor, viene tu amor” es inevitable, incluso en este día de tristeza.

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