26/09/2021

El papa Francisco se reúne con Viktor Orban en Hungría

El papa Francisco llegó este domingo por la mañana a Budapest para presidir una misa de clausura de un gran congreso religioso internacional, aunque todas las miradas estarán puestas en su encuentro con el líder soberanista Viktor Orban.

Su avión aterrizó poco antes de las 07H45 hora local (05H45 GMT), según un periodista de la AFP que viajaba con el pontífice.

El papa argentino, líder de 1.300 millones de católicos, se reunirá durante una media hora con el primer ministro húngaro en el Museo de Bellas Artes de Budapest, una cita a la que también asistirán el presidente, Janos Ader, y dos responsables de alto rango de la Curia romana.

Pero ¿abordará el papa, que tiene fama de hablar sin tapujos, temas como la acogida de los migrantes o la tolerancia del colectivo LGTB+, cuestiones en las que discrepa con Orban?

Y es que Francisco ha pedido incesantemente a los gobiernos que acojan a refugiados que huyan de la miseria, sea cual sea su religión. Un reclamo incesante que se ha topado con la incomprensión, incluso, de parte de los fieles católicos.

– «Todos migrantes» –

Los medios afines a Viktor Orban han llegado a tildar a Francisco de «imbécil».

También han destacado que la visita del papa argentino a Hungría será relámpago, de siete horas, mientras que en la vecina Eslovaquia tiene previsto pasar tres días, para realizar una verdadera visita de Estado.

De hecho, el papa viaja a Budapest respondiendo a una invitación del Congreso Eucarístico Internacional, siguiendo los pasos de Juan Pablo II, que acudió a ese evento en 1985, en Nairobi (Kenia).

«¡Quiere humillar a Hungría!», declaró, indignado, un tertuliano en televisión.

Jorge Bergoglio, cuyos antepasados, italianos, migraron a Argentina, no ha dejado de recordar a la vieja Europa su pasado, construido por oleadas de recién llegados.

Aunque nunca ha aludido directamente a ningún político en particular, sí que ha criticado abiertamente «el soberanismo» que, según él, dedica a los extranjeros unos «discursos parecidos a los de Hitler en 1934».

A quienes muestran su desacuerdo, les replica que ayudar a los excluidos es algo eminentemente cristiano.

En abril de 2016, durante una visita a la isla griega de Lesbos, el papa lanzó: «¡Todos somos migrantes!» e invitó a subir a bordo de su avión a tres familias sirias musulmanas, cuyas casas habían sido bombardeadas.

En esa época, el dirigente húngaro ordenó levantar una valla en la frontera sur de su país para impedir la llegada de «musulmanes».

Una política muy restrictiva en materia de derecho al asilo que ha levantado ampollas en Bruselas, en tanto Orban asegura que lo que pretende es preservar el legado cristiano de Europa.

– «Hungría ayuda» –

Preocupados por evitar polémicas de cara a la visita, la primera de un papa a país desde la protagonizada por Juan Pablo II en 1996, sus simpatizantes han preferido destacar el programa «Hungary Helps» (Hungría ayuda), que ayuda a personas en dificultades «a seguir dignamente en sus países de origen» construyendo iglesias o escuelas.

Hungría «no es un país rico» pero ha ayudado a reconstruir iglesias y escuelas en Siria o envía médicos a África, explica el sacerdote Kornél Fábry, secretario general del 52º Congreso Eucarístico Internacional, que empezó hace una semana y que incluye coloquios y rezos.

«La mayoría de los húngaros dicen lo mismo: no debemos traer los problemas a Europa, sino que debemos ayudar allí donde se encuentran los problemas», resume el cura.

En la capital húngara, el papa también se reunirá con obispos y con representantes de diferentes confesiones cristianas y de la comunidad judía, la más importante de Europa central, con 100.000 miembros.

Por último, tras un esperado recorrido en el papamóvil, Francisco oficiará una misa al aire libre en la inmensa plaza de los Héroes, a la que en principio asistirá Viktor Orban.

El mandatario tiene orígenes calvinistas pero su esposa es católica.

Se prevé la asistencia de unas 75.000 personas al evento, que será transmitido en grandes pantallas. En la ciudad, feudo de la oposición a Orban, se colocaron carteles dándole la «bienvenida» al papa Francisco y elogiando sus llamados a la solidaridad y la tolerancia con las minorías.

«¡Acoger al Santo Padre es un honor para nosotros! Pero los organizadores nos han dicho que cuidemos del papa, que ya no es joven», comentó el cura Fábry.

El 34º viaje internacional del papa Francisco, de 84 años, se produce unos dos meses después de que fuera operado del colon, una intervención que requirió anestesia general y diez días de convalecencia en el hospital.

cm-pmu/anb/jvb/meb