21/10/2021

Los Pumas y un torneo para olvidar: sin obtención, indisciplinados y con errores no forzados

No hubo reacción, más allá del ímpetu de los jugadores en los últimos de un Rugby Championship para el olvido. Increíble: el anterior torneo, hace apenas un año, había sido el mejor de la historia. Los Pumas regresan a sus casas con varios déficits en la valija del juego. Pronto, en un mes, habrá que viajar de nuevo. Esta vez a Europa, donde ya estuvieron en julio. Allí esperan Francia, Italia e Irlanda. De toda esta licuadora de horas y horas en aviones, distintos husos horarios y eternas burbujas, el seleccionado argentino tendrá que encontrar un modo de salir, quizá no en lo que queda de la temporada, pero sí en 2022, de este pozo de derrotas y de falta de confianza.

La película del test con Australia fue la misma de los 5 encuentros anteriores: falta de obtención, indisciplina y errores no forzados. Imposible competir con estos tres falencias inclusive en un escalón de exigencia menor a la que ofrece el Rugby Championship. Ha sido un continuo deja vu: un par de minutos al comienzo que entusiasman, en los cuales parece que viene el ahora sí, y una primera opción desperdiciada que deriva en un tobogán de situaciones adversas provocadas por el mismo equipo. En este caso, como el sábado anterior, el inicio del fin estuvo en un penal factible no acertado por Emiliano Boffelli cuando no se habían cumplido los 3 minutos.

El scrum es donde se inicia el juego. Fue siempre la formación emblemática de los Pumas. Si algo ha exportado el rugby argentino fueron pilares: a clubes y a otros seleccionados. Desde hace años es el punto más débil. Hoy, del fijo brotan penales en contra y son contadas las veces en la que no es dominado con amplitud. En estos cuatro partidos en Australia además se perdieron a los dos mejores pilares (Nahuel Tetaz Chaparro y Francisco Gómez Kodela), que volvieron a sus clubes europeos. La llegada de Mario Ledesma, un especialista en el tema, no solucionó un problema que viene desde la base.

A raíz de una seguidilla de lesiones cervicales graves de primeras líneas provocadas en el scrum, la UAR determinó hace unos años que en las categorías juveniles –e incluso durante un tiempo en las superiores- no se empujara más de un metro y medio. Fue como el ejemplo de la manta corta. No hubo más lastimados, pero los pilares de 20 años llegan a la alta competencia profesional sin empujar. El retroceso del scrum del seleccionado coincide con esas medidas. En estos tiempos la formación se hizo fuerte cuando vinieron pilares asentados en Europa: Marcos Ayerza, Juan Figallo, Gómez Kodela (rescatado en 2020, a los 35 años).

Está claro que lo principal es la salud de los jugadores, pero al rugby argentino le faltó trabajar más en un scrum seguro sin necesidad de desvirtuarlo. Los problemas en el scrum estuvieron con Daniel Hourcade y siguieron con Ledesma. Sin pelotas en esa formación, los Pumas se empiezan a desmoronar. La confianza con la que arrancan los partidos se pierde enseguida. Y todo empieza a ser cuesta arriba.

El australiano Jordan Petaia se defiende de Juan Martín González

El australiano Jordan Petaia se defiende de Juan Martín González (PATRICK HAMILTON/)

Lo más preocupante de este torneo, en los cuales los Pumas no consiguieron ni un punto bonus, es la imagen de un equipo que fue muy vulnerable, superado con amplitud. Hoy los Wallabies no deslumbraron ni nada por el estilo. Quade Cooper falló varios intentos a los palos, tuvieron pérdidas de pelotas, infracciones. Sin embargo, en un momento, cuando aceitaron los movimientos, sacaron una diferencia de 29 tantos (32-3) cuando todavía quedaba un largo trecho de partido.

Estaba claro que este era un año de transición, además con las dificultades de tener que ceder la localía de 6 partidos. La base se amplío en cuanto a jugadores que debutaron en el seleccionado. Seguramente Ledesma siga probando en noviembre. Por ahora está siendo un año traumático. Los Pumas han tenido un abanico de dificultades y bajones a lo largo de su historia y siempre salieron adelante. A veces estos procesos son necesarios para forjar a un equipo. Es la ilusión que todavía los abriga.

close

Suscribite a nuestro boletín informativo diario. Completamente GRATUITO.

¡No enviamos spam!