23/10/2021

Incendios en Córdoba: preocupación porque el fuego rodea la reserva Cerro Colorado

CÓRDOBA.— Después de un miércoles que fue el día más dramático de los seis que llevan los incendios en el norte de Córdoba, hoy hay menos tensión porque bajó la temperatura y cedió el viento. Los focos siguen activos y la mayor preocupación se centra en la reserva ambiental y cultural del Cerro Colorado. En cambio, hay más tranquilidad en Caminiaga y San Pedro Norte, los dos pueblos más afectados ayer.

Claudio Vignetta, secretario de Gestión de Riesgo Climático, señaló que hasta el momento “no hay riesgo de interfase” y que esperan que el clima acompañe, aunque habrá viento norte, con ráfagas de hasta 15 kilómetros por hora. Ayer alcanzaron los 70 kilómetros.

A los bomberos desplegados en territorio se le sumarán otro medio centenar con unidades livianas y pesadas que irán directo a Caminiaga. El Gobierno nacional sumó otros dos aviones hidrantes a los que ya había asignado, por lo que ya son nueve los que trabajan en la zona (cinco de la provincia).

Las autoridades confían en que el fuego no avanzará hacia el Cerro Colorado, y que podrán mantenerlo controlado como hasta ahora. La reserva cuenta con pictografías de valor cultural enorme y, además, está la que fuera la casa de Atahualpa Yupanqui, quien está enterrado allí.

Daños graves

Las llamas han destruido la flora autóctona, han matado animales —tanto salvajes como de cría— y dejaron a muchos heridos. La fundación Sin Estribos ya comenzó la búsqueda de caballos quemados y heridos en la zona de los incendios.

“No hay en la región ni tiempo, ni recursos para ocuparse allá porque la gente debe concentrarse en sus casas —cuenta Andrea Heredia, titular de la fundación—. Nos traemos los animales en peores condiciones y llevaremos un camión de alfalfa que pudimos comprar con donaciones para repartir allá”.

Comenta que el dueño de una yegua que trajeron, llamada Festivalera, le relató que se le murieron otras tres. “Era mi casa y mi familia o los animales”, le dijo. Los animales quedan en el refugio que tiene Sin Estribos en Córdoba, donde cuentan con veterinarios, boxes, alimentos y remedios. Algunos necesitan botas especiales para las patas quemadas y sufren “no solo por el dolor sino porque están acostumbrados a la libertad y quedan encerrados”, apunta Heredia.

El norte cordobés es una de las zonas más áridas de la provincia

Mañana llegará una brigada de Veterinarios Contra el Fuego a San Pedro Norte con alrededor de 20 personas entre docentes y estudiantes del último año de veterinaria de la Universidad Católica de Córdoba. Como siempre que hay incendios graves, van a las zonas a curar animales y llevan maíz y alimento balanceado, esta vez en especial para rumiantes. “Después, evaluando necesidades, veremos de canalizar donaciones según lo que haga falta”, dice Fernando Pedri, el decano.

“Teniendo en cuenta lo sucedido en estos últimos años tenemos que comprender que es esencial trabajar en la prevención, hay que trabajar antes de estas catástrofes ambientales que nos afectan a todos y que lamentablemente vemos que destruye en pocas horas la flora y fauna nativa que le llevó decenas de años desarrollarse, que se lleva el trabajo, el esfuerzo y las esperanzas de progreso de tantos pequeños productores”, subraya Pedri. Esta vez, a esas pérdidas se sumaron tres vidas humanas.

Agrega que es crucial comprender que “así como las personas estamos afectando a nuestra casa común favoreciendo en muchos casos el cambio climático con actores que influyen con sus actividades en la alteración y destrucción de nuestro ambiente también tenemos que tener conciencia de que podemos ponernos con acciones concretas pequeñas para favorecer un cambio climático en positivo”.

Pedri insiste en que ese aporte se puede hacer, desde cada comunidad rural y cada gran ciudad: “Es un trabajo silencioso y continuo pero que es obligación comenzar a realizar de manera permanente y empezar a pensar cada día cómo prevenir estos incendios. Una vez que suceden, en muchas ocasiones, es muy difícil detenerlos y controlarlos”.

Más prevención

Fernando Barri, investigador y biólogo del Conicet y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, apunta a LA NACION que para entender por qué Córdoba es una de las zonas donde más incendios hay, se debe revisar las características propias de la provincia. Es una región semiárida; las temporadas de sequías y lluvias varían en función si es año de Niño o Niña pero el cambio climático incrementa la imprevisibilidad.

“Pocas lluvias hasta enero y un otoño más húmedo es probable que sea lo que tengamos este año”, dice. Eso, sumado a una vegetación que produce mucha materia seca y a las sierras y los vientos “explica que sea una región de mayor riesgo pero no que tengamos tantos incendios y de tanta magnitud”, define Barri.

Ratifica que el 90% de los incendios nacen por la acción humana: “El Estado debe trabajar muy fuerte en la prevención y eso se abandonó en los últimos años”. Enfatiza que se puede establecer a través de los estudios de vegetación y de imágenes satelitales las áreas más riesgo y disponer de recursos humanos y tecnológicos.

Otro aspecto es el control temprano. “Si se llega rápido se reduce mucho la posibilidad de expansión; hay que trabajar con pobladores rurales, con productores, invertir en tanques cisterna”. El tercer punto es la educación ambiental. Una “campaña muy fuerte; no un cartel, un esquema masivo para modificar conductas y hábitos”, sintetiza.

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