25/10/2021

Proyectan alcanzar la video vigilancia del 75% de la ciudad y sumar las cámaras de seguridad privada

La ciudad de Buenos Aires se prepara para salir de la pandemia con un plan de acción con varios ejes prioritarios. Algunos de ellos fueron surgiendo a partir de las restricciones impuestas por las condiciones sanitarias que exigía el coronavirus; otros ya formaban parte de políticas públicas o eran demandas de los porteños. En un tiempo que seguirá siendo austero y sin obras monumentales, los proyectos que buscan resguardar el bienestar de los vecinos marcarán el pulso de los próximos meses.

En esa línea, uno de los objetivos del Ejecutivo porteño es tener el 75% de la ciudad video vigilada con una mayor cantidad de cámaras que se sumen el sistema de monitoreo. Además, analizan integrar los dispositivos privados de empresas, bancos, grandes supermercados y hasta de viviendas familiares para utilizar las imágenes en tiempo real, en caso de ser necesario. La prueba piloto comenzará con 1000 cámaras para luego ir ampliando el número.

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Así lo confirmó el jefe de Gabinete de la Ciudad, Felipe Miguel, en una entrevista con LA NACION, en la que brindó detalles de este proyecto y otros temas vinculados al relanzamiento de la ciudad pospandemia, como la mayor participación de los espacios públicos y al aire libre, la movilidad sustentable, la educación y el trabajo.

El jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel, habló sobre los diferentes planes de la Ciudad en la era pospandemia (Santiago Filipuzzi/)

“La seguridad es una de las prioridades desde hace años y por eso tenemos muchos proyectos en funcionamiento. El próximo, muy importante, es tener la ciudad video vigilada en un 75% (hoy estamos en un 54%). Ese porcentaje representa una video vigilancia más alta, de un 85%, porque son prioritarias las zonas donde circula o vive más gente”, explicó Miguel. Actualmente hay 11.188 cámaras que llegarán a 12.000 antes de fin de año y a 15.300 en 2022.

—¿Se analizan otras opciones de video vigilancia?

—Vamos a integrar al sistema las cámaras privadas que están en la ciudad de comercios, bares, bancos, supermercados, lo que dará mayor ampliación de video vigilancia. La prueba piloto se hará para analizar la compatibilidad y luego seguir ampliando el número. En diciembre comienza la prueba.

—¿También incluirán las cámaras de las viviendas familiares?

—Es una posibilidad y estamos trabajando para ver de qué forma se puede acceder a los sistemas con las autorizaciones y permisos correspondientes. No serían cámaras monitoreadas todo el tiempo como las propias, pero en caso de ser necesario contaríamos con las imágenes de la vía pública lo que ampliaría mucho la capacidad. Hoy, desde nuestro Centro de Monitoreo, no se pueden ver imágenes de las cámaras de un banco, por ejemplo, por eso trabajamos para poder acceder en tiempo real, cuando una razón lo justifica. Hay que ver qué tipo de cámaras son, si son compatibles y otras cuestiones técnicas. Es un programa en desarrollo.

—¿Por qué necesitan ampliar aún más la vigilancia?

—Porque de esta forma la tecnología impacta mucho en la seguridad, en la video vigilancia, por eso lo vamos a potenciar, además del equipamiento y la capacitación del personal tenemos más de 13.000 policías en las calles, un sistema de patrullaje que cada esquina de la ciudad cuenta con dos pasadas de un móvil por hora.

Seguridad, bienestar integral, educación, trabajo, transformación urbana y ciudad digital son los ejes principales de los proyectos e iniciativas que tendrá por delante del Gobierno porteño. Muchos de ellos surgirán de una participación ciudadana con convocatorias en etapas y una votación de las propuestas para definir cuáles de ellas se harán efectivas.

“Quisimos abrir a la participación ciudadana y a especialistas en cada tema para enriquecer el plan. Educación y trabajo, y transformación urbana fueron los más convocantes, surgieron temáticas como mecanismos de inserción laboral. En las próximas etapas esos temas serán parte de los trabajos para generar proyectos”, contó el funcionario.

—¿Son proyectos pensados para cumplir en este mandato o a largo plazo?

—Es una mirada de largo aliento para soñar la Buenos Aires que queremos pensando en 2023 con los ejes prioritarios por delante. Tenemos que poder soñar a largo plazo porque hay transformaciones que llevan tiempo como las de educación y trabajo, la agenda climática y el cuidado del planeta. Esa adecuación de la ciudad lleva su tiempo, por eso no hay que mirar solo los desafíos de corto alcance.

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—¿La transformación del espacio público seguirá siendo una búsqueda o solo fue una estrategia de la pandemia?

—Lo seguirá siendo. Apostamos a la “caminabilidad” y el proyecto del corredor verde en Honorio Pueyrredón apunta a eso. Restringir el uso del vehículo con áreas peatonales, como el microcentro, es otro plan de acción. Evaluamos llevarlo a otros barrios para generar más áreas peatonales porque levanta la vida de los barrios y la actividad gastronómica. Todas fueron enseñanzas de la pandemia: desde el año pasado ganamos más de 300.000 m² de espacio público a las calles.

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—¿Habrá otros corredores verdes como el de Honorio Pueyrredón?

—Es posible. Estamos identificando diferentes lugares en diferentes barrios para también generar una plaza o espacios de proximidad. Apuntamos a una ciudad más caminable, que potencie la movilidad sustentable con la bicicleta como principal protagonista. Tenemos proyectado llevar de 267 kms a 300 kms de bicisenda con proyectos en estudio y muy alta probabilidad que haya en otras avenidas porque los resultados fueron positivas. En Córdoba aumentó 349% la cantidad de bicicletas y en Corrientes el 290%.

—El recorte de los fondos provenientes de la coparticipación federal, ¿sigue afectando el presupuesto?

—Fue un recorte intempestivo, inconstitucional y en el medio de la pandemia que sigue afectándonos. Pero reorganizamos el presupuesto, renegociamos con los proveedores y pudimos presentar un plan que nos permitirá hacer proyectos hacia la ciudad que queremos. Recompusimos el presupuesto a partir de esa quita siempre poniendo por encima de las prioridades a la educación, a la salud y a la seguridad, además del desarrollo social y las necesidades de urgencia por el impacto de la pandemia, sobre todo en los sectores más golpeados. Ahora tenemos por delante la posibilidad de una trasformación importante de la ciudad.

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