16/10/2021

Nuevas/viejas sensibilidades

No es tan difícil: si la secularización rabiosa de los tiempos actuales les impide tener empatía con los sentimientos profundos que una religión despierta en sus fieles, al menos, apliquen el mismo correctismo que hoy no los hace meter la pata con cuestiones de preferencias sexuales, cuestiones de género y lenguaje inclusivo. Si a los temas mencionados se los sometiera a escarnio, detonarían de inmediato campañas de cancelación. Solo se trata de aplicar idéntico cuidado, respeto y sentido democrático a la fe de las personas.

Erró el gobierno porteño con Theodora, de Handel, representada en el Teatro Colón, porque en un pasaje de la versión vista hay referencias sacrílegas a la Virgen María que hirieron la sensibilidad de católicos y levantó la crítica de la Iglesia. En 2004, una muestra de León Ferrari, en el Centro Cultural Recoleta, terminó en escándalo por motivos similares y se quejó el hoy papa Francisco, entonces arzobispo de Buenos Aires. Otra vez tuvo un lío el actual ministro de Cultura porteño por comer una porción de torta con la forma de Jesucristo. Los funcionarios deben ser cuidadosos no solo con las nuevas sensibilidades, sino también con las de toda la vida.

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