09/12/2021

Tiroteo en la cancha en Mendoza: renunció un presidente y hay nueve detenidos

MENDOZA.- Crece la conmoción, la preocupación y la incertidumbre tras la balacera que se produjo este domingo en Mendoza durante el partido de fútbol entre el local Huracán Las Heras y Ferro de General Pico, La Pampa, que terminó con el DT del equipo visitante con un disparo que le rozó el hombro, salvando su vida de milagro.

El hecho ocurre a 48 de que Mendoza reciba el encuentro semifinal de la Copa Argentina entre Boca y Argentinos Juniors (se jugará este miércoles, a las 21.10), en el estadio Malvinas Argentinas. Originalmente, se estudiaba un operativo para el que trabajarían entre 600 y 1000 policías. Tras los incidentes en Las Heras, aún no se confirmaron los detalles.

Ahora, mientras se busca avanzar con la investigación judicial, que tiene en la mira a una facción de la barra del conjunto mendocino, se intenta determinar si los disparos provinieron de las afueras del estadio o desde la propia tribuna, tal como aducen desde el club pampeano, al tiempo que se cuestionan los controles policiales tanto en el interior como en el exterior del reducto lasherino General San Martín. Asimismo, se espera que la AFA, entidad madre del Fútbol Argentino, tome también cartas en el asunto, más allá del repudio del hecho manifestado en un comunicado. Fuentes consultadas por LA NACION indican que, más allá de la pesquisa judicial, se buscará una sanción “ejemplificadora”, que podría ser el descenso de la categoría.

Personal de científica de la Policía de Mendoza realiza pericias fuera de la cancha de Huracán Las Heras (Marcelo Aguilar/)

Las imágenes del domingo de furia, cuando Ferro ganaba 3 a 1 y faltaban sólo 10 minutos para el final, no dejan de provocar estupor, sobre todo porque en ese lugar había más familias que lo habitual: fue el estadio elegido para comenzar con la nueva campaña masiva de vacunación contra el coronavirus. Por eso, en las grabaciones, que se viralizaron en las últimas horas, pueden observarse a menores de edad, que intentaban, junto con sus familiares, resguardarse de los tiros y las corridas, detrás de las bajas paredes que rodean a la cancha.

Las autoridades de ambos clubes se mostraron consternadas por lo ocurrido pero desde La Pampa llegaron las principales críticas, al tiempo que en Huracán se aguarda la renuncia de todo el cuerpo directivo, que ya adelantó que dará un paso al costado, mientras continúa la investigación, según adelantaron a Radio Mitre Mendoza.

Ariel Hernández, presidente de Ferro de General Pico, contó que recibieron amenazas antes del encuentro y que los jugadores aún se encuentran en shock por lo ocurrido. “Fueron tiros de adentro de la cancha y las amenazas durante y previo al partido existieron. Hubo un ataque deliberado al plantel y al resto de los jugadores del equipo local. No sé si hay antecedentes de un episodio así en el fútbol argentino. Por suerte no fue más trágico, Mauricio Romero está fuera de peligro y cualquiera podría haber perdido la vida”, señaló Hernández, y agregó: “No entendemos cómo pudo haber semejante balacera hacia el campo de juego. Se salvó la vida de los jugadores gracias a que los disparos pegaron en el banco y los chicos estaban en el suelo. Se notó que había más de un arma o era automática, porque fueron muchos los disparos”.

Mauricio Romero, entrenador que recibió un disparo, está fuera de peligro

Mauricio Romero, entrenador que recibió un disparo, está fuera de peligro (Captura/)

En tanto, la máxima autoridad de Huracán, Rafael Giardini, expresó que el episodio de violencia registrado “es la muerte del club”, y que le cuesta encontrar explicación a lo que pasó en su institución. Dijo que dejará su cargo. “Creo que todos los argumentos que queramos brindar nos dejan totalmente descolocados. No nos había tocado vivir nunca semejante barbaridad como la que vivimos ayer. Tenemos una vergüenza de gran nivel. Trabajamos siempre para que el club logre lo mejor. Esto es matar al club y no creo que haya dirigentes o jugadores que quieran quedarse. No veo la posibilidad de encontrarle solución a este desastre”. De todas maneras, Giardini salió al cruce de las acusaciones de su par pampeano: “Es contradictorio Hernández. Estuvieron moviéndose y entrenando el sábado en nuestra cancha. Entiendo que estén dolidos, pero los acompañamos en todo. No concuerdo con esa mirada”.

Ahora, también se esperan respuestas de qué ocurrió con los controles policiales, según indicaron a LA NACION fuentes del Gobierno provincial, preocupadas por lo sucedido. De todas maneras, todo es confuso e incierto. Incluso en el Ministerio de Seguridad hay quienes indicaron a este diario que se trata de “un problema de los clubes, entre ellos”.

Mientras, el titular de la Policía de Mendoza, Roberto Munives, asegura que se efectuaron la requisa y la inspección correspondientes, con total normalidad. “Se hicieron pericias y no hay indicios que hubo tenencia de armas dentro del estadio”, explicó el funcionario del Ministerio de Seguridad, quien confirmó que hubo 38 uniformados afectados para el operativo para 1000 hinchas de Huracán Las Heras. Para Munives, todo indica que los tiros se produjeron en la zona externa del estadio, en la calle que da al noreste. “Todos los videos y los testimonios aducen que los tiros fueron afuera del estadio, el impacto al DT de Ferro podría haber venido desde el exterior”, concluyó Munives, aunque su relato difiere de lo manifestado por los pampeanos.

Hasta ahora se realizaron 9 aprehensiones de simpatizantes de Las Heras y se busca determinar el grado de participación que tuvieron en el hecho que casi se cobra la vida del entrenador del combinado visitante y vuelve a poner en escena lo peor de la violencia del fútbol en la Argentina.

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