07/12/2021

“Tenés que hacer pizzas”; un consejo lo ayudó a reinventarse en Estados Unidos: “Al mes ya tenía mi auto y 35 pares de zapatillas”

No era el trabajo de sus sueños pero, al menos, le servía para pagar los gastos y vivir dignamente. Hacía poco había regresado de un viaje por Colombia, donde había pasado dos años de misión religiosa. Con una mano delante y otra detrás, consiguió trabajo en una empresa que vendía blindaje de autos en el subsuelo del shopping Alto Palermo. Meses después, cuando parecía que todo marchaba sobre ruedas, una ruptura amorosa puso en jaque la aparente estabilidad de la que entonces disfrutaba.

-Vamos a una clase de bachata, le dijo una tarde un amigo con intenciones de sacarlo del mal momento y distraerlo. Y, si bien aceptó la propuesta e hizo la clase, aunque el ritmo no lo había fascinado, cumplió su cometido y, al tiempo, José Más se encontró haciendo amigos en un ambiente que hasta ese momento le era completamente ajeno. Criado en la localidad de González Catán, en el partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires, José recuerda los años de infancia con felicidad aunque siempre tiene presente la realidad que le tocó vivir.

“Fui a una escuela pública. Mis papás siempre fueron muy trabajadores. A mí y a mis hermanos nunca nos faltó para comer pero teníamos que cuidar las zapatillas, ir en colectivo a todos lados y transitar calles de tierra y zanja. Recuerdo con mucho cariño las tardes de juego con los vecinos de la cuadra y algo que cambio mi vida: a los once años empecé a jugar al rugby en el club Beromama, muy cerca de casa. Los sábados iba a rugby, los domingos a la capilla”.

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“Acá los eventos y boliches, empiezan a las 10.30 y terminan a la 1.30/2 por lo que me da tiempo de salir de la pizzería, pasar por casa para darme un baño, ir a trabajar y estar a las tres ya en la cama descansando. Al otro día me levanto a las nueve y todo vuelve a empezar. Me encanta la facilidad con la que podés vivir en Estados Unidos. A nadie le importa cómo te vestís, qué tenés o qué hacés. Podés salir en pijama a comprar al súper y a la gente no le interesa. Utah es bastante seguro, me olvido el auto abierto o me que he quedado dormido en el auto y no pasa nada. Mientras trabajes, podés comprarte lo que quieras. Al mes yo ya tenía auto, el último iPhone, ropa y 35 pares de zapatillas”.

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