02/10/2022

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Nueva convocatoria para escritores del Cono Sur: cien dólares por un “ecopoema”

Bajo el influjo del chileno Nicanor Parra, se lanzó una convocatoria para poetas del Cono Sur que seguirá abierta hasta el 31 de marzo. “Ruge el bosque” está destinado a escritores de la Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y zonas fronterizas y, en vista de la crisis ambiental en curso, propone participar con un “ecopoema” con el objetivo de publicar una antología sudamericana a modo de respuesta poética, ecológica y política a los cambios climáticos, sociales y lingüísticos en la región. Se pueden enviar poemas en español, lenguas originarias y sus dialectos, lenguas criollas, versiones bilingües y multilingües con una extensión mínima de diez páginas en formato Word. Las organizadoras del ecocertamen son la escritora y académica Valeria Meiller, la licenciada en Letras y guionista Javiera Pérez Salerno y la escritora y traductora estadounidense Whitney DeVos; las tres oficiarán como jurados. Si bien se privilegiarán trabajos inéditos, es posible concursar con poemas publicados si se cuenta con permiso de reedición. Las autores de las obras seleccionadas recibirán el equivalente a cien dólares en moneda local al momento del pago. Para conocer mejor las bases, hay que entrar en esta página web.

Ruge el bosque

“¿Qué pasó en tu zona? ¿Cómo cambió el paisaje? ¿A qué veneno estás expuesto? ¿Cómo influyen los cambios ambientales en la vida de las personas, animales, plantas y recursos naturales de tu biorregión? -se lee en la gacetilla de difusión-. Buscamos poetas que puedan detenerse a mirar sus ecosistemas y hacerse preguntas. […] Buscamos llamar la atención sobre los problemas interseccionales de la crisis ecológica actual desde la potencia de la poesía”. Para las organizadoras de “Ruge el bosque”, que para solventar la iniciativa recibieron una beca de FORD-LASA Special Projects 2022, la ecopoesía cede la voz a las comunidades antes que al “yo lírico”. Además de la publicación del libro, se llevará adelante un proyecto sonoro.

A inicios de enero, más de trescientos artistas, escritores, científicos e intelectuales se pronunciaron en contra de la explotación petrolera offshore en el mar Argentino. Meses atrás, personalidades de la cultura habían apoyado protestas por el ecocidio en bosques y humedales.

“La cultura siempre ha estado relacionada a historias más amplias y, como una forma particular de la cultura, la literatura ha respondido a crisis de muchos tipos -dice Meiller-. Sin embargo, cuando se trata de la crisis climática, históricamente se la ha confinado a géneros considerados ‘poco serios’ como la ciencia ficción. Paradójicamente, el alcance de ese tipo de géneros es el que más se asemeja a las características de nuestra realidad: las inundaciones, las olas de calor, los terremotos y las tierras envenenadas no son prodigios de la imaginación sino fenómenos de nuestra cotidianidad”.

DeVos señala que la poesía en América Latina se remonta a las tradiciones ancestrales de los pueblos originarios, con una pluralidad cosmológica y lingüística. “Ha sido el medio de muchas generaciones posteriores para impugnar discursos hegemónicos e intentar visibilizar matices políticamente silenciados por gobiernos autoritarios, los modelos económicos neoliberales del capitalismo racial y los intereses extractivistas del norte global. Esta es la potencia histórica que buscamos conjurar para pensar la coyuntura de la crisis climática en el Cono Sur desde la poesía”.

Para Pérez Salerno, la ecopoesía es un subgénero poético que explora las relaciones humanas con lo no humano y el ambiente. “En décadas recientes, ha ganado atracción en las literaturas anglófonas y en los circuitos académicos -indica-. También tiene una larga tradición en la poesía, aunque poco examinada como tal, en las historia latinoamericana, que incluye una miríada de cosmovisiones indígenas como las poéticas guaraníes de Susy Delgado, Miguelángel Meza y Brígido Bogado. También podría pensarse desde la poética rural de Roberta Iannamico, la ensoñación vegetal de Marosa Di Giorgio y la ecología militante de Nicanor Parra, cuyos Ecopoemas de 1982 anticipan la ecopoesía como género literario”. Como escribió el antipoeta chileno, no es que la tierra nos pertenezca sino que “nosotros somos de la tierra”.

Un ecopoema de Nicanor Parra

El averiguador particular

¿Qué es lo que más teme en la vida?

–la muerte

del planeta

como paraíso terrenal

o terminamos con la contaminación

antes que ella acabe con nosotros

o vamos rectificando nuestra Canción Nacional

(la verdad ecológica ante todo)

¿puro Chile es tu cielo azulado?

¿puras brisas te cruzan también?

usted comprenderá señorita

que el adjetivo puro ya no corre.

yo propongo con el máximo de cortesía…

bueno mejor me quedo callado

De Ecopoemas

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