23/05/2022

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Cadáveres incompletos y una pésima investigación: el triple crimen de Alcásser que conmovió a España

Era un viernes 13. Dersireé Hernandez, Miriam Garcìa, las dos de catorce años, y Toñi Gómez, de 15, acordaron concurrir esa noche del 13 de noviembre de 1992 a la disco Coolor. Salieron de sus casas en la localidad de Alcásser, vecina a la de Picassent, ambas en la provincia de Valencia, con la ilusión de asistir a la fiesta de los estudiantes del Instituto de Picassent, y la ligera preocupación de no tener forma de llegar hasta allí.

Vivían a pocas cuadras de distancia así que se pasaron a buscar y luego se dirigieron hacia la casa de Ester, otra amiga, que no las podía acompañar porque estaba enferma. Carecían de automóvil. Lo que se ha contado hasta ahora es de las pocas cosas seguras de este caso, como también que jamás entraron a esa discoteca.

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El juicio contra Ricart empezó el 12 de mayo de 1997. La sentencia estaba basada exclusivamente en su primera declaración, en la cual confiesa los crímenes de María Teresa Deseada Hernández Folch, conocida como Desirée, de 14 años de edad, junto con sus amigas, Miriam García Iborra, también de 14 años, y Antonia Gómez Rodríguez, de 15 años. Pero no hay una sola prueba independiente de la confesión de Ricart que confirme uno solo de los hechos que este relata en esa primera declaración.

Miguel Ricart fue condenado a 170 años de prisión por rapto, violación y asesinato con los agravantes de despoblado y ensañamiento. El 29 de noviembre de 2013 salió en libertad. Antonio Anglés sigue prófugo.

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