23/05/2022

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El extraño museo OVNI argentino: atesora fotos, videos y hasta cuenta la historia del Chupacabras

La ciudad de Victoria está cruzando el puente sobre el Paraná, justo enfrente de Rosario. Dicen los que creen en la vida extraterrestre que allí, en esa ciudad enterriana, ocurren cosas inexplicables. Luces, apariciones, presencias paranormales, de seres y máquinas ajenas a la tierra que emergen del río y se ven por los campos y las lagunas.

Por todo eso, acaso, es que Silvia Simondini y su hija Andrea levantaron el museo más extraño del país: el museo del OVNI.

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Desde luego, ambas se confiesan “creyentes” de platillos voladores y seres extraterrestres porque dicen que vieron cosas o vivieron experiencias perturbadoras.

Aquella experiencia les cambió la vida. La mujer, clásica esposa, madre, ama de casa, abrió su mente a cosas inexplicables y se dedicó a investigar el más allá, entendiendo por esto “el más allá de lo evidente”. Así fue como empezó a rastrear cosas y fenómenos en todo el país relacionados con la vida fuera de la Tierra.

El Museo del Ovni está ubicado en Victoria, Entre Ríos. (Foto: Captura Telenoche)

En el museo del OVNI no falta, desde luego, la llamada “criatura de Roswell”-una réplica hecha en plástico, claro- de ese supuesto ser, protagonista de un controvertido episodio de la ufología ocurrido en el desierto norteamericano, en una supersecreta base del enigmático “Área 51″. La leyenda -o no, según se crea o no en estas cosas- nos habla de una nave que se precipitó a tierra con esa criatura venida de otros mundos en su interior.

Hay además en el museo piedras que, según madre e hija, serían pequeños pedazos de otro OVNI que cayó a Tierra en Ubatuba, costa de San Pablo, en Brasil, en 1957 y que ellas guardan como un preciado tesoro.

El caso del piloto Jorge Polanco fue tan conmocionante que debió ser investigado por peritos de nuestra Fuerza Aérea. Y el propio piloto dio un contundente testimonio sobre la experiencia que vivió en Bariloche.

También se pueden apreciar en el museo fotos, videos y filmaciones caseras que parecen haber sido hechas con teléfonos celulares, donde se ven luces extrañas en el cielo de Victoria que emergen por las noches desde el río Paraná.

Por otro lado, el museo cuenta con la legendaria historia del Chupacabras, una especie de bestia con aspecto diabólico que vive de chupar la sangre de los animales en el campo.

Creer o no creer. Pero ocurre que, justo ahora, el Congreso de Estados Unidos formará un comité para interrogar a las autoridades de la Fuerza Aérea de ese país. Y que cuenten qué es lo que tienen que decir respecto de episodios en apariencia inexplicables que han ocurrido en el cielo. Será la primera vez que los legisladores se interesen por estos temas desde que en 1969 salió a la luz el Proyecto Libro Azul, que también intentó explicar estos hechos fuera de la comprensión humana sin arribar a una conclusión contundente.

En este caso, es por las imágenes que salieron a la luz durante la pandemia en el gobierno de Donald Trump, donde se veían extraños objetos que parecían jugar con los aviones militares norteamericanos.

Y la razón que esgrimieron los diputados es como en las películas: “Razones de seguridad nacional, para prevenir cualquier ataque desde el espacio a los Estados Unidos”.

Todo esto ocurre justo ahora, en que la nave espacial Curiosity, que envía imágenes desde hace 10 años del planeta rojo, acaba de mandar fotos asombrosas desde esa superficie, donde se ve una puerta perfectamente tallada en la roca de una montaña.

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