23/05/2022

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A 40 años del “Festival de la Solidaridad Latinoamericana”, un encuentro en nombre de la paz

En plena Guerra de Malvinas, el 16 de mayo de 1982, se realizó en la cancha de rugby del club Obras Sanitarias el Festival de la Solidaridad Latinoamericana. Los músicos más importantes de nuestro rock estuvieron en el escenario. A lo largo de cuatro horas, más de 60 mil personas se reunieron en nombre de la paz.

Su realización despertó polémica en un sector y con el tiempo, algunos de los artistas reconocieron que fue una maniobra por parte del gobierno de turno para aprovechar el interés de los jóvenes en el rock. La prohibición de pasar música en inglés en las radios alimentó esta iniciativa. Hubo grupos como Virus y Los Violadores que decidieron no participar del evento.

La música progresiva nacional, que es parte de un lenguaje universal de amor y comunicación se hace presente en este momento histórico para ratificar la voluntad constructiva de un pueblo de paz”, fueron las palabras que marcaron el comienzo del espectáculo, unos minutos después de las 17.

Ricardo Soulé, Edelmiro Molinari, Dúo Fantasía, Dulce 16, Pappo, Rubén Rada, Juan Carlos Baglietto, Piero, Zas (Miguel Mateos), Litto Nebbia, Spinetta, Nito Mestre, León Gieco, Charly García y David Lebón, entre otros, participaron del espectáculo.

Captura de la nota publicada en la revista Pelo.

Cómo nació la idea de hacer el festival

La iniciativa le llegó a los managers Oscar López, Daniel Grinbank y Pity Irrunigarro. Luego de varios cambios de locaciones, y ante la demanda de público, se decidió hacerlo en Obras. Grinbank recordó hace poco a La Nación detalles sobre la cuestión : “La verdad es que fue como una utilización mutua. Creo que la sugerencia vino desde el Ejército y lo que necesitaban era un apoyo del rock a esa euforia nacionalista en la que se vivía. Para los músicos era todo lo contrario: una oportunidad para bajar un mensaje de paz aprovechando ese paréntesis de la música en inglés que, para todos, era una aberración cultural. Con el tiempo el festival se volvió algo polémico pero los que estuvimos del lado de adentro sabemos que algo tan sencillo como hablar de paz era subversivo en mayo del 82″.

“Ese mediodía, a las puertas de Obras se estacionaron camiones del Ejército, pero esta vez no para llevarse gente, sino para cargar todo lo recaudado: 50 camiones de abrigos y alimentos”, describió el periodista Sergio Pujol autor del libro, Rock y dictadura. Algo no muy común por aquellos días de dictadura. La entrada fue una prenda de abrigo, cigarrillos o alimentos. Durante la semana previa fue un desfile constante de personas que se acercaron a Obras para retirar las entradas a cambio de la donación. Según los medios de la época, lo recaudado llenó cincuenta camiones dejando en claro el espíritu solidario de la gente joven.

Cobertura del Festival de la solidaridad latinoamericana por la revista Expreso Imaginario.
Cobertura del Festival de la solidaridad latinoamericana por la revista Expreso Imaginario.

El rock nacional demostró su poder de convocatoria y que el público legitimó con su participación. “Para algunos fue una sorpresa, pero esos fueron los menos. Después de casi veinte años de existencia, casi nadie duda de la legitimidad de la música de rock ocal como expresión de multitudinaria de la cultura argentina. Y esa identidad que le pertenece en forma inapelable fue refrendada por la presencia del público que adhirieron al llamado al reconocimiento por la solidaridad latinoamericana hacía nuestro país”, describió la revista Pelo, emblema por aquellos días del rock.

Foto principal de la nota en la revista Pelo del festival.
Foto principal de la nota en la revista Pelo del festival.

Mucho rock por algo de paz” fue el título que eligió dicho medio para anunciar su número especial. Algo similar fue la cobertura por parte de Expreso Imaginario: “Con este recital se ha sabido demostrar, no solo que no estamos distanciados a los acontecimiento que vive la república, sino que hemos reafirmado la capital importancia cultural que guarda nuestro movimiento. Es probable que haya llegado la hora en la que podamos liberarnos de tantos prejuicios y ataduras”.

“La génesis de este evento nunca estuvo clara, hubo mucha oscuridad al principio. Se sabía que algo había que hacer con el tema Malvinas pero de entrada pasaron cosas que nunca fueron aclaradas, yo creo que los militares venían presionando y algo había que hacer. Al final, después de algunas situaciones raras, se juntaron los dueños de las agencias más importantes y se encaminó la concreción del festival en Obras”, recordó Juan Manuel Cibeira, secretario de redacción de la revista Pelo.

Los músicos que pasaron por el escenario

El Festival de la solidaridad latinoamericana fue transmitido por Canal 9 y por dos radios: FM del Plata y FM Rivadavia. El dúo Fantasía fue el primer número de la jornada. Luego siguió el turno de Ricardo Soulé, exintegrante de Vox Dei , que estuvo acompañado por Edelmiro Molinari, Rodolfo Gorosito, Alfredo Toth y Alejandro Prensa. Sonaron algunos de los temas de sus dos álbumes solistas, De vuelta a casa y Romances de gesta.

“Recuerdo que había muchísima gente, un día gris, nublado y con llovizna. Estaban las canciones como ‘Romance de gesta’, ‘El cantar del juglar’, ‘Ni una sola vez’ y ‘No tengo destino’. Había muchísima gente”, describió Soulé 40 años después a La Viola.

Miguel Cantilo y Jorge Durietz (Pedro y Pablo) marcaron la primera emoción de la tarde. Su participación terminó con “Gente del futuro”. Cantilo contó al público sobre la importancia de lograr la paz recibiendo la respuesta afirmativa por parte de la audiencia.

Las revistas Pelo y Expreso Imaginario cubrieron el festival.
Las revistas Pelo y Expreso Imaginario cubrieron el festival.

Dulce 16 le puso su cuota de rock con la presencia de Pappo como invitado. “Fiesta cervezal” fue el broche perfecto para el cierre de set. Oscar Moro y Beto Satragni ofreció un recital interesante con la presencia de un joven Ricardo Mollo en la guitarra. “Un muy buen instrumentista que aún no encontró la banda que le dé la posibilidad definitiva de trascender”, predijo la revista Pelo en su crónica del festival.

Litto Nebbía repasó su carrera y no faltaron temas como “Zamba de mi país”. Luis Alberto Spinetta fue uno de los artistas más esperados. El exintegrante de Almendra interpretó canciones de su disco Kamikaze. Pidió un aplauso para Javier Martínez, baterista de Manal, a quien considero el precursor de este tipo de reuniones multitudinarias Nito Mestre, otro de los más aplaudidos, invitó al escenario a León Gieco para interpretar juntos “La colina de la vida”.

Luis Alberto Spinetta tocando durante el Festival de la Solidaridad Latinoamericana.
Luis Alberto Spinetta tocando durante el Festival de la Solidaridad Latinoamericana.

Más tarde, Gieco hizo lo mismo con Antonio Taragó Ros, donde la entrada noche tuvo un aire litoraleño. León también estuvo acompañado de Raúl Porchetto en “En el fondo del cielo”, canción que compuso este último para su hija. Para completar su segmento, Raúl invitó a Charly García y David Lebón, que tocaron algunos temas de Serú Girán. Para lo último de la noche quedaron los temas “Algo de paz” (Porchetto) y “Rasguña las piedras” marcó el cierre de la emotiva jornada.

Esto superó todos los límites de la imaginación. Fue algo impresionante que le va a hacer mucho bien a todos y que se va a recordar por largo tiempo”, contó Gieco a la revista Pelo luego de bajar del escenario.

Para Porchetto, el Festival de la solidaridad latinoamericana también tuvo momento importantes: “Me impactó mucho cuando la multitud cantó a coro ‘Algo de paz’ y ‘Rasguña las piedras’. Pienso que el evento fue positivo para todos los argentinos”.

Por último, Nito Mestre resaltó en la revista Pelo: “En mi vida me voy a olvidar de lo que fue esto. Ver a toda esa gente reunida dispuesta a disfrutar de una tarde de paz. Lo importante es que estuvimos todos juntos”.

“Es fácil deducir que esto fue impulsado por los militares, no había nada que agradecer. El rock nacional había copado las radios por la prohibición de pasar música anglo y no dejaba de ser una oportunidad de visibilizar ese fenómeno mostrando todo su poder de convocatoria. El mensaje fue de paz y rock. Ahí hubo coincidencia general y todos aportaron algo a esa causa, algunos con sus canciones explícitas (Gieco-Porchetto) y otros con el mensaje directo a la audiencia (Spinetta-Cantilo)”, describió Cibeira.

Y agregó: “De todo lo bueno y lo reprochable que puede haber sucedido, sin duda el festival fue una manifestación artística por la paz. Como muchos, tuve las dudas de si lo que estábamos haciendo y apoyando no era un gran error. La respuesta está en pensar que hubiese pasado si no se hacía…nada. Pero se hizo y cada año lo celebramos y cuestionamos, quedó en la memoria, es historia”.

Los protagonistas, 40 años después

Pasaron cuatro décadas del festival. Mucho se habló sobre la participación de estos artistas representativos de nuestro rock en plena Guerra de Malvinas. ”El rock nacional ocupaba un lugar importante. La respuesta por parte de los jóvenes a una situación muy adversa planteada por un gobierno militar. Estuvimos todos engañados en pensar que eso iba a consolidar un futuro de justicia”, recordó Ricardo Soulé a La Viola.

“Pasaron muchos años hasta que se pudo llegar a ver algún tipo de claridad en lo que había sucedido. Todos creíamos que podíamos ayudar en una causa justa. Después nos enteramos que todo lo que estábamos haciendo era una propaganda a un gobierno que se estaba derrumbando. La presencia de una música representativa de un sector muy importante que pensó que era justo y noble. Después nos dimos cuenta que se trataba de un autoritarismo que buscaba una posibilidad de escape”, completó el exintegrante de Vox Dei.

En el caso de Miguel Mateos -que se presentó con Zas– reflexionó sobre la participación de los artistas en el festival. “En la Argentina hubo mucha confusión con todo eso. Mi participación tiene que ver con la idea que a mi me parecía la mas importante, un aporte solidario a todos los chicos que estaban peleando en Malvinas. No tenía nada que ver con una cuestión militarista. Fue una cuestión netamente humana y solidaria al mismo tiempo. Esa fue la fuerza fundamental que me llevo a participar”.

“Fue un pequeño humilde aporte para juntar ayuda para la gente que estaba allá y se dejó claro que no tenía que ver con una cuestión armamentista. Una obra con un sentido netamente humanista”, completó el músico a este medio.

Miguel Cantilo, otras de las figuras convocadas, comparó al histórico festival con la actualidad. “Lamento que no se hagan más festivales con distintas bandas, de distinta onda, fomentando la hermandad entre los músicos de rock y la solidaridad con los que la están pasando mal. Hoy en día se intensifica la puta competencia y es muy difícil que las bandas se unan con un fin solidario y noble. Encima hay grupos o solistas que por haber quedado fuera de aquella convocatoria la recuerdan mal y hasta la tildan de ‘colaboracionista’, me parece francamente miserable”,

Virus y Los Violadores, los grupos que se negaron a participar del festival

Más allá de los artistas que se sumaron al evento con buena fe y con la voluntad de ayudar en el momento difícil que vivía el país, hubo dos grupos que no quisieron estar en el Festival de la solidaridad latinoamericana: Virus y Los Violadores.

La primera era la banda de los hermanos Moura que habían sufrido el secuestro y al desaparición de un hermano mayor, mientras que la segunda cuestionó a los músicos que participaron.

“Para los rockeros instalados, los punks y Los Violadores en especial, representábamos la peste, los que entraron por la ventana y quemaron toda lo que ellos habían juntado y acomodado. Excepto Gieco y Spinetta, ninguno hizo una autocrítica del estigma que nos enchufaron en el festival de la solidaridad por Malvinas en el que solo Virus y nosotros nos negamos a participar. Después se infló todo”, describió Pil Trafa, cantante de Los Violadores en el libro “Más allá del bien y del mal” que escribió junto a Juan Carlos Kreimer.

“Parecía una vergüenza que la misma generación hippie, la del pacifismo y hagamos el amor y no la guerra terminaría apoyando una guerra que de tan fraternal fue fraticida. Se regalaban muchos pulóveres de colores chillones para usar en la nieve. Si en la guerra hay una ley para respetar es el camuflarse”, agregó. Durante la Guerra de Malvinas, Los Violadores estaban grabando su disco debut.

“Yo dije que los músicos tenían que hacer un replanteamiento de lo que habían hecho en su vida porque en este acto habían tirado convicciones a la basura. Si todos se niegan a participar, con eso les está dando un mensaje mucho más fuerte que aceptando colaborar. A lo lejos sirvió para que se prohibiera por unos meses difundir el rock en inglés y debieran recurrir a ellos”, completó sobre la realización del histórico evento en Obras.

En un video publicado en YouTube, aparece Federico Moura entrevistado por Juan Alberto Badia durante la transmisión del festival, en donde explicó la razón por la cual Virus no participó del evento. La excusa fue que el baterista de la banda Mario Serra había tenido un problema en un dedo. “Estoy acá. Lo importante es que no es un show de cada uno de los artistas sino algo en conjunto”, explicó. Según contó Damián Carcacha -autor del libro Sin disfraz y quien compartió el video, Federico estuvo en los camarines charlando con algunos de los músicos que actuaron.

“El festival se hizo supuestamente para juntar y mandar dinero junto con ropa y víveres a los soldados. Los grupos que estuvieron lo hicieron de buena fe. Nosotros que vivimos en primera persona la moral militar del momento al tener un hermano desaparecido”, explicó Marcelo Moura a La Viola. “Cuanto antes se terminaba la guerra era mejor. Estaban muriendo los pibes”, completó Julio Moura.

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