30/06/2022

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Ofrecen una recompensa de $1,5 millones para encontrar al peón rural Juan Carlos Woldryk

El gobierno nacional ofreció una recompensa de $1.500.000 para aquellas personas que brinden datos certeros sobre el paradero de Juan Carlos Woldryk, el peón rural de 30 años que se encuentra

Sebastián dijo a La Mañana que “el pedido de recompensa tuvo que ser acompañado por una serie de oficios, en los cuales se acreditaba que se habían realizado todas las medidas inmediatas, los elementos que se tenían probados en la causa y acreditar por qué era importante en esta instancia ofrecer la recompensa, por los datos sobre el paradero de Woldryk”.

Cómo se produjo la desaparición de Woldryk

Tras almorzar junto a sus compañeros durante el mediodía del 30 de marzo, Woldryk se retiró del lugar, luego de tomar conocimiento que se había publicado en su perfil de Facebook las fotos de las conversaciones que supuestamente había tenido con una menor de edad. Desde ese día, se han realizado múltiples rastrillajes en el campo, en las inmediaciones del lugar y en distintos puntos de la zona rural, como así también en el partido de Carlos Casares.

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La fiscal Sebastián pudo probar ante la Justicia que el peón se ausentó de su lugar de trabajo siendo víctima de una extorsión. En el transcurso de las investigaciones se determinó que desde el penal Nº 3 de San Nicolás, los reclusos Fernando Listorti Esperón y Luis Miguel Galeano se hicieron pasar por una mujer y contactaron vía Facebook a Woldryk, quien les compartió fotos íntimas.

El peón rural llegó a vender su auto para pagar el dinero que le exigían los extorsionadores. (Foto: diario La Mañana de Bolívar)
El peón rural llegó a vender su auto para pagar el dinero que le exigían los extorsionadores. (Foto: diario La Mañana de Bolívar)

La modalidad de extorsión que utilizaron los reclusos es conocida bajo el término de “sextorsión”. Esta figura penal alude a cuando una persona amenaza a otra con difundir imágenes o vídeos en los que el sujeto está desnudo o realizando actos sexuales. A cambio de no difundir el material por la red, los extorsionadores exigen dinero.

En varias oportunidades, Woldrik transfirió dinero a los reclusos e incluso llegó a vender su auto para realizar el último pago. El joven creía que a los depósitos bancarios se los estaba enviando a un comisario y a un fiscal, roles que simularon ser los presos, quienes le dijeron con falsedad que había estado chateando con una menor de edad y que debía enviarles dinero para evitar ser detenido.

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