03/07/2022

Mirando la Hidrovía

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Malas recetas para los problemas económicos

La vicepresidenta Cristina Fernández pronunció un discurso de alto contenido político durante el acto organizado por el movimiento sindical CTA por el Día de la Bandera.

El mensaje incluyó críticas a la gestión de varios ministros del Gobierno nacional, a la vez que descalificó a las organizaciones que administran planes sociales.

Más allá de las alusiones al funcionamiento del Frente de Todos, cuya unidad afirmó que no está en duda pese a los cuestionamientos que lanzó, lo central de su alocución estuvo referido a temas económicos.

La vicepresidenta realizó, otra vez, un diagnóstico parcial de los 12 años de gestión kirchnerista, al tiempo que defendió una serie de propuestas económicas, que en realidad son malas recetas para superar la actual crisis.

Sostuvo que Estados Unidos y Francia tienen un déficit fiscal superior al de la Argentina, al tiempo que exhiben estabilidad en sus monedas.

El problema radica en que los ciudadanos y los inversores globales confían en el valor del dólar y del euro, respectivamente, mientras que actores similares huyen del peso y buscan colocar sus ahorros en bienes o en activos que no soporten una inflación interanual del 60 por ciento, como sucede en la Argentina.

La intención de Cristina Fernández de culpar por la alta inflación a la evasión y al grave endeudamiento contraído por Mauricio Macri no guarda relación con la realidad.

El déficit de las cuentas públicas alcanzó en 2020 al 6,5 por ciento de lo que produjo ese año la economía; al 3,5 por ciento en 2021 y otro 3,5 está proyectado para este año.

Los 14 puntos porcentuales de déficit fiscal acumulado fueron financiados en gran medida por emisión monetaria.

La situación podría tornarse más compleja porque los inversores institucionales no estarían dispuestos a refinanciar la próxima semana 595 mil millones de pesos si no hay un aumento en las tasas que paga el Tesoro nacional.

El encarecimiento del crédito puede ralentizar aún más la actividad, que ya da signos de agotamiento desde marzo.

“Hay un festival de importaciones que se debe controlar y administrar, pero no estaría sucediendo”, fue otro párrafo del largo mensaje de la vicepresidenta en Avellaneda.

La posible sobrefacturación de ciertas importaciones está vinculada con la especulación de una devaluación del peso, a la que se vería obligado el Banco Central debido a la escasa acumulación de reservas durante el actual semestre.

Para duplicar las exportaciones, por otro lado, Argentina necesita importar bienes e insumos por 10 mil millones de dólares, apuntó un informe de la Bolsa de Comercio de Córdoba.

Los diagnósticos equivocados y las malas recetas son un obstáculo para que la Argentina recupere en forma paulatina el equilibrio fiscal, la confianza en el peso y cierta estabilidad macroeconómica.

Los disensos sobre la política económica en el seno del Gobierno nacional generan señales equivocadas, las cuales acentúan la incertidumbre sobre el verdadero rumbo oficial.

En suma, no son buenos indicios para controlar la inflación y recuperar el crecimiento.

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