04/07/2022

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A 111 años del nacimiento de Ernesto Sabato: cuando el escritor jugó en Estudiantes de La Plata

Ensayista, novelista, físico y pintor argentino. Autor de tres novelas trascendentes: “El túnel”, “Sobre héroes y tumbas” y “Abaddón”. Falta, en este recorrido de su obra, su breve pasado como futbolista. Se cumplen 111 años del nacimiento de

“Sabato era admirador del ‘Beto’ Infante, uno de los más notables delanteros de toda la historia del club; creador de la rabona e integrante de la selección nacional cuando la mayoría pertenecía a los clubes grandes”, dijo alguna vez Juan Carlos Rulli, campeón de América y del mundo con Racing en 1967, con el inolvidable “Equipo de José” (Juan José Pizzuti) pero que hizo Inferiores en Estudiantes.

Ya como hincha, el ganador del Premio Cervantes era habitué de la platea techada del estadio de 1 y 57. Desde su asiento pudo disfrutar de grandes gestas y a la distancia festejar todos los títulos de la historia de Estudiantes. La última imagen de Sabato con la camiseta albirroja fue en 2004, durante un homenaje que le realizó la Comisión Directiva de aquel entonces.

Aquel día fue merecedor de una ovación de todo el estadio, como pocas veces se vio con una personalidad ajena al deporte. Con una visible emoción en su rostro y su nombre en la espalda, dejó en claro que Estudiantes era uno de sus grandes amores. La institución no lo olvida y, como merecido reconocimiento, la Biblioteca situada en el Colegio del Country Club de City Bell lleva su nombre para que los cientos de alumnos no olviden su legado.

El día que Ernesto Sabato pidió una camiseta

El periodista del diario La Patria de Manizales, Osvaldo Hernández, publicó una historia desconocida para la mayoría de los futboleros en Argentina y en particular para los de Estudiantes que vincula a Ernesto Sabato con un delantero que no tuvo un gran suceso en su paso por el club.

Para comprender la historia hay que remontarse al año 2004, cuando Estudiantes sumó a sus filas al colombiano Julián Vásquez. El “Matador” como lo apodaron en su país había causado una enorme sensación en América de Cali, junto a otro jugador que dejaría su huella en Argentina: Jairo Castillo.

Su capacidad goleadora encendiendo los radares del fútbol argentino y fue Newell´s el que lo trajo a estas tierras y fue allí en Rosario, donde Vásquez ratificó su condición marcando 15 goles en 34 partidos. Su llegada a La Plata generó enorme expectativa ya que el colombiano arribaba para suplantar a Ernesto “Tecla” Farías en el equipo dirigido entonces por Reinaldo “Mostaza” Merlo y llegó por la gestión de Carlos Bilardo.

El escritor se hizo fanático de Estudiantes cuando se mudó a La Plata a terminar sus estudios.
El escritor se hizo fanático de Estudiantes cuando se mudó a La Plata a terminar sus estudios.

Cuenta Hernández, en diálogo con el ya retirado goleador, que fue el propio Sabato el que fue a su encuentro para pedirle una camiseta como un fanático más: “Un día estaba en el hotel y me llamó mi representante y me dijo: ‘¿Estás sentado?’. Me contó que lo acababa de contactar Ernesto Sabato, que quería una camiseta mía. Me quedé pensando emocionado, pero de inmediato le respondí que sí, pero con una condición: que él me diera un libro suyo firmado”.

El acuerdo se selló entre el escritor nacido en Rojas y el delantero paisa: “Cuadramos la cita en su casa, le llevé una camiseta del equipo y le firmé una dedicatoria . Cuando salió, me recibió con mucho calor, con mucho cariño; me abrazó y me dijo que era un honor conocerme. Me sorprendió que me dijera “te sigo desde que estabas en América de Cali”, le contó Vásquez al medio colombiano. Sabato le devolvió la cortesía: “Me regaló El Túnel y la dedicatoria decía… ‘Para un delantero exquisito que me va a poner a vibrar’”.

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El final de la historia no fue tan feliz para las partes ya que el libro se terminó perdiendo mientras que Vásquez no pudo dar con la expectativa que generó su llegada a Estudiantes. En ese 2004 fue el último año en que se vio a Sabato por la cancha. Falleció el 30 de abril de 2011.

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