29/06/2022

Mirando la Hidrovía

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La bacteria más grande del mundo tiene el tamaño de una pestaña humana

Aunque la mayoría de las bacterias son microscópicas, esta es del género Thiomargarita y bautizada como Magnífica. Tiene el tamaño de una pestaña humana, por lo que se puede ver a simple vista. El organismo no es peligroso para los humanos, pero dejó a los científicos asombrados por su tamaño.

“Estas bacterias son aproximadamente 5.000 veces más grandes que la mayoría de las bacterias. Y para poner las cosas en perspectiva, es el equivalente para nosotros, los humanos, a encontrar a otro humano que sea tan alto como el Monte Everest”, grafica Jean-Marie Volland, del Instituto Conjunto del Genoma en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en los Estados Unidos.

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La particularidad es que es una sola célula y su ADN está compartimentado en vesículas unidas a la membrana, así que “puede ser considerada como la primera y única bacteria que tiene, hasta la fecha, esta capacidad, desafiando así nuestro concepto de célula bacteriana”, señaló a Silvina González-Rizzo, de la Universidad de las Antillas (Francia).

Por su tamaño, agrega, supera el máximo teórico permitido para la envergadura de las bacterias, que está relacionado con cómo interactúan con el medioambiente y cómo usan su energía.

Los investigadores no saben aún a qué responde su gigantesco tamaño, pero creen que sus genes contienen “alguna pista potencial”, según Tanja Woyke, de la Universidad de California Merced. La compleja organización de su membrana también es posible que le haya permitido alcanzar esa talla.

Extraños encuentros en los manglares

La bacteria en sí fue descubierta por Olivier Gros, profesor de biología marina en la Universidad de las Antillas en Guadalupe, en 2009. La investigación de Gros se centra en los sistemas de manglares marinos, y estaba buscando simbiontes oxidantes de azufre en sedimentos de manglares ricos en azufre no lejos de su laboratorio cuando se encontró por primera vez con la bacteria.

“Cuando los vi, pensé: ‘Extraño’”, dijo. “Al principio, pensé que era solo algo curioso, unos filamentos blancos que necesitaban unirse a algo en el sedimento como una hoja”. El laboratorio realizó algunos estudios de microscopía durante los próximos dos años, y se dio cuenta de que era un procariota oxidante de azufre.

Silvina González-Rizzo, profesora asociada de biología molecular en la Universidad de las Antillas y coautora del estudio, realizó la secuenciación del gen 16S rRNA para identificar y clasificar el procariota.

“Pensé que eran eucariotas; No pensé que fueran bacterias porque eran muy grandes con aparentemente muchos filamentos”, recordó de su primera impresión. “Nos dimos cuenta de que eran únicos porque parecía una sola célula. ¡El hecho de que fueran un microbio ‘macro’ fue fascinante!”

“Ella entendió que era una bacteria perteneciente al género Thiomargarita”, señaló Gros y la llamó Ca. Thiomargarita magnifica.

“Magnífica porque magnus en latín significa grande y creo que es hermoso como la palabra francesa magnifique”, explicó González-Rizzo. “Este tipo de descubrimiento abre nuevas preguntas sobre los morfotipos bacterianos que nunca antes se habían estudiado”.

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