13/08/2022

Mirando la Hidrovía

Noticias sobre la Hidrovía

Antes de Batakis, hubo reuniones, tensión y atención en los tuits de “Luli” Salazar

Todos los canales de noticias en vivo desde Olivos. 47 millones de argentinas y argentinos pendientes de las novedades políticas de otra crisis (¿la más profunda?) del Gobierno nacional. El primer domingo de julio se convirtió en una jornada particular, que terminó anoche con la sorpresiva designación de Silvina Batakis como nueva ministra de Economía.

Todo después de un mar de versiones en una jornada agitada, llena de reuniones interminables en las que Sergio Massa fue el protagonista de todas las especulaciones.

En medio de ese caos, se coló un nombre que nada tenía que ver con la política y la economía: al vedete y exmodelo Luciana “Luli” Salazar.

Parece una broma para los periodistas que buscamos información, con distintas fuentes oficiales y en un momento delicado para el gobernante Frente de Todos. Pero no.

Promediaba la tarde del domingo, cuando apareció el nombre inesperado. “Fijate en la cuenta de Twitter de ‘Luli’ Salazar. Tiene mejor información que nosotros”, manifestó, sin ocultar el tono de fastidio en el teléfono, un colaborador directo de uno de los ministros más cercanos al presidente Alberto Fernández.

Se refería a Salazar, la (¿expareja?) del economista Martín Redrado, que en los últimos años suele sorprender en el escenario político nacional con información política, que luego es corroborada por los hechos.

“Así estamos”, concluyo, casi resignado la fuente oficial, admitiendo que una vedete pareció tener mejor información que los propios colaboradores directos de los ministros albertistas, que pasaron largas horas en Olivos.

“Massa jefe de Gabinete. Manzur Interior. Álvarez Agis, economía. Fusión de Producción y Agricultura. Queda Scioli, y Domínguez embajador en Brasil. A Justicia iría ‘Wado’ De Pedro. Educación de fusiona con Cultura. Aunque hay dudas con Álvarez Agis”, escribió Salazar, en su cuenta de Twitter, pasadas las 17 horas.

Lo paradójico es que las fuentes oficiales confirmaban estos datos extraoficiales.

Massa era el protagonista de todas las conversaciones. También el que más exigencias tenía para asumir la jefatura de Gabinete o algún otro cargo sensible en el poder.

El plan de Massa

El 19 de septiembre del año pasado, La Voz informaba sobre el plan de Massa para llegar al gabinete como un superministro. Es lo que buscó en las febriles negociaciones del domingo.

Durante todo el domingo, tanto los funcionarios albertistas como las pocas fuentes cristinistas que dan algún dato “en estricto off”, coincidían en que Massa era la prenda de unidad entre el Presidente y la vicepresidenta.

“Alberto y Cristina llevaron su pelea tan lejos que Massa es el único que tiene poder para acercarlos. Además, como lo fueron a buscar, puede exigir condiciones”, opinó otra fuente albertista que el domingo estuvo en la quinta presidencial de Olivos.

“Massa exige una foto con Alberto y Cristina. Me parece mucho”, reconoció un funcionario albertista de segunda línea.

Según esta versión, el presidente de la Cámara de Diputados exigía el aval explícito del Presidente y su influyente vicepresidenta para ponerse al frente de la reestructuración del Gabinete, que va más allá de nombrar a Batakis por Martín Guzmán.

Soledad y distancia

La inesperada renuncia de Guzmán el sábado pasado, mientras la vicepresidenta lo cuestionaba en un acto del PJ en Ensenada abrió una nueva crisis en el Gobierno nacional.

Desde el entorno del exministro difundieron que pegó el portazo porque el Presidente se negó a pedirles las renuncias a los funcionarios cristinistas que manejan Energía.

Fue la gota que rebalsó el vaso. Pero en realidad, admiten cerca de Guzmán que su paso al costado lo venía meditando desde hacía más de un mes, cuando comprobó la debilidad política de Alberto Fernández.

En los últimos 30 días hubo tres corrimientos que generaron inquietud en el oficialismo, incluyendo al propio Guzmán.

Tres ministros que venían jugando fuerte en favor de Alberto Fernández dieron señales claras de volver al redil de Cristina Fernández: Gabriel Katopodis (ministro de Obras Públicas), Juan Zabaleta (Desarrollo Social) y Jorge Ferraresi (Hábitat y Viviendas) mantuvieron reuniones con la vicepresidenta y tomaron distancia del jefe del Estado.

Entre sus íntimos dicen que Ferraresi fue el más concreto: “Me cansé de esperar un mayor poder de decisión del Presidente”. El ministro no renunciará, pero ya no jugará tan fuerte para Alberto.

El exintendente de Avellaneda era un dirigente muy cercano a Cristina Fernández. Tanto, que cuando la entonces expresidente abrió el Instituto Patria, en abril de 2016, a poco tiempo de dejar el poder Ferraresi fue el vicepresidente de esa fundación, con la cual Cristina volvió a la política activa, luego de dejar la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2015.

Katopodis y Zabaleta no han sido tan drásticos, pero son dos ministros que ya no participan de la mesa chica del albertismo. No se descartan que vuelvan si hay un acercamiento entre el Presidente y la vice.

El círculo íntimo

El círculo íntimo de Alberto Fernández hoy se reduce al canciller Santiago Cafiero; el secretario General del Presidencia, Julio Vitobello; la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra, el silencioso y enigmático Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos, el jefe de asesores Juan Manuel Olmos y la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti.

A este círculo cercano y chico hay que agregarle el apoyo territorial de las organizaciones piqueteras y la CGT nacional, dos respaldos que le salen caro al Estado nacional.

Los piqueteros administran una presupuesto de 250 mil millones de pesos anuales, de algunos planes sociales. Mientras que la CGT acaba de recibir un aporte del Gobierno de 4.700 millones de pesos para sus obras sociales, que tendrían un déficit global para este año de casi 50 mil millones.

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