09/08/2022

Mirando la Hidrovía

Noticias sobre la Hidrovía

Restricciones peligrosas para la economía

La crisis política y económica argentina se profundiza y su víctima más reciente fue el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien renunció el sábado. Sin embargo, en sus últimas disposiciones, el Banco Central insistió con medidas que fracasaron en el curso del último año.

La entidad conducida por Miguel Pesce instrumentó dos cepos consecutivos en la misma semana. Primero, cerró en forma implícita las importaciones al imponer a los importadores que recurran a alguna vía de financiación con sus proveedores. ¿Quiénes pueden recuperar ese crédito en este momento? ¿Cómo garantiza una empresa local que los dólares que no puede girar ahora estarán disponibles, supongamos, en 180 días?

Para las empresas, este cepo significa que no podrán comprar insumos por un tiempo. No hablemos de meros objetos importados: pensemos en todos los elementos importados que permiten la producción de bienes nacionales. Si no se puede reponer lo que se vende, no se sabe cómo fluctúa el precio de los insumos, mientras el peso sigue devaluándose frente al dólar.

En ese contexto, no se puede vender lo que se tiene –autos o alimentos que requieran importaciones, da lo mismo–. En consecuencia, se retiran transitoriamente del mercado hasta ver qué pasa. La incertidumbre frena la actividad económica y espiraliza la inflación.

Un par de días después, el Banco Central prohibió a bancos y a empresas proveedoras de créditos financiar en cuotas la compra de productos y servicios en el exterior. Traducido: amplió el cepo que ya regía sobre pasajes y servicios turísticos desde noviembre del año pasado para impedir, ahora, el comercio electrónico con envío postal que implique salida de dólares. O se compra en un solo pago o se financia con las tasas que usan las tarjetas cuando el usuario paga el mínimo de su resumen y no la totalidad.

Sobre el fin de la semana, el Gobierno celebraba que el Banco Central había aumentado sus reservas en una cifra histórica porque había podido comprar dólares, y que se había logrado refinanciar el medio billón de pesos de la deuda local que vencía a fines de junio.

El tema de los dólares es de un infantilismo absurdo. El Banco Central se quedó con los dólares que les negó a los importadores. Si ese juego continúa, podrá pagar la importación de energía sin afectar demasiado las reservas, pero el circuito económico se paralizará de nuevo.

Y la refinanciación fue posible al subir la tasa y acortar los plazos de la nueva deuda. Con lo cual se aceleró la emisión, que acelerará de nuevo la inflación, lo que acelerará la velocidad con que los argentinos se desprenden de los pesos y buscan dólares o cosas hechas de dólares. Justo cuando el nuevo cepo restringe la actividad económica y el plan oficial Ahora 12 aumenta su tasa de interés. Un cóctel explosivo.

El Gobierno no puede seguir apostando su suerte a periódicas restricciones. Su debilidad política ya es un factor insoslayable para los actores económicos, que reclaman un cambio de rumbo.

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