12/08/2022

Mirando la Hidrovía

Noticias sobre la Hidrovía

Claves para entender las fiestas electrónicas y su relación con el éxtasis

Si decimos fiesta electrónica, ¿qué viene a la mente del lector? Es posible que muchos imaginen música, pero también descontrol, drogas y hasta riesgo de muerte. ¿Puede ser?

El imaginario social asume que las fiestas de electrónica son un lugar peligroso y descontrolado, donde reina el consumo de drogas mortales.

En este informe proponemos una mirada hacia la

“La mayor parte de las personas no van a buscar estar en riesgo y morir. Existen técnicas creadas por la misma gente para cuidarse entre sí, entre ellas blogs donde los usuarios de éxtasis testean pastillas para saber si están adulteradas o no, por ejemplo”, dice.

Según explica, la prohibición y el tabú sobre estos consumos han generado una respuesta positiva de parte de los usuarios en la producción de sus propias redes de cuidado, aunque advierte que no son suficientes. “No es lo mismo que haya políticas públicas que se encargan de administrar eso. No va a suplir el rol del Estado, pero sí genera un colchón de protección”, cierra.

Desmontando conceptos

Ezequiel Arrieta es médico, becario de Conicet y autor principal de Un libro sobre drogas, de El Gato y La Caja, que busca desnaturalizar prejuicios analizando, con evidencia científica, la relación entre las sustancias psicoactivas y las personas.

Según explica el investigador, “el perfil toxicológico de esa droga es tan bajo que en dosis recreacionales no hay riesgos”, aunque advierte que “en altas dosis sí los hay, como toda sustancia”.

De acuerdo con la investigación realizada por el grupo que integra, si se analiza al éxtasis sobre la base del riesgo que implica hacia uno mismo y hacia terceros, es una de las sustancias menos peligrosas. “Se ubica en el último cuarto de la tabla, por debajo del alcohol, del cigarrillo y de la marihuana”, acota.

Las fiestas electrónicas suman convocatoria en Córdoba.

Claro que eso es siempre que no se trate de pastillas adulteradas. Que las hay. Y ese es otro punto.

El principal problema –dice Arrieta– radica en el narcotráfico. “El mercado clandestino corta las drogas con otras sustancias para incrementar las ganancias y ahí pone en mayor riesgo la vida de los usuarios”.

Arrieta explica que existe un test químico donde los usuarios pueden conocer de qué está hecha la sustancia, “pero en Argentina no se venden porque están dentro del grupo de las sustancias ilegales en el marco de la concepción de guerra contra las drogas”.

Y asegura que hay evidencia científica que demuestra que, si las personas tuvieran acceso a información fidedigna, tomarían mejores decisiones. “La organización Energy Control, en España, se mete en las fiestas de electrónica para testear las pastillas, y si la prueba revela que tiene otra sustancia, la gente no la toma”, apunta.

“En las fiestas la gente suele mezclar sustancias o redosificar, y ahí empiezan los problemas. Pero como es una sustancia ilegal, no se puede educar a la gente porque estaríamos haciendo apología”, aclara.

Y agrega: “La gente no sabe cuidarse y no sabe divertirse sin alterar su conciencia. No estoy siendo prejuicioso, sino que la realidad es esa. Entonces la respuesta quizá no es prohibir, sino brindar información y generar contextos más seguros para el consumo”.

Ir a la fuente

close

Suscribite a nuestro boletín informativo diario. Completamente GRATUITO.

¡No enviamos spam!