10/08/2022

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Entrevista a Nico Cotton, el productor musical más requerido: “Priorizo la visión del artista”

Hay un rasgo común en casi todos los éxitos del pop argentino de este tiempo. Y es que tienen al nombre de Nico Cotton en la letra chica de los créditos, ya sea como productor, ingeniero de mezcla y compositor o como todas esas cosas al mismo tiempo.

Con toda lógica, esa omnipresencia se traduce en consideraciones al Gardel, el mayor reconocimiento de la industria discográfica nacional.

Para la edición 2022 de ese premio, Cotton está involucrado en 17 nominaciones por los trabajos que el año pasado desarrolló con Wos, Ca7riel, con Nicki Nicole, con Conociendo Rusia y con el cordobés Juan Ingaramo, por lo que tiene muchas chances de aumentar la cantidad de “gardeles” en su estante.

Elástico en lo estilístico y con uno de los estándares de audio más altos de nuestro mainstream, Cotton es el sueño húmedo de todo proyecto musical que anhela despegue y reconocimiento.

Ahora bien, ¿terminará un disco y empezará otro? ¿Cómo reseteará el bagaje informativo en torno a una obra para predisponerse de la mejor forma para producir otra?

“El proceso es peor que tener que resetear entre discos porque no es que termino uno y empiezo otro”, contesta Cotton en contacto con VOS.

“Siempre estoy con varios proyectos a la vez. La realidad es que el tiempo no alcanza… Y ahora, precisamente, lucho contra eso, trato de cuidar mi vida personal… Tanto trabajo, tanto proyecto, te lleva mucho tiempo. Es una realidad, cuando estás concentrado, inspirado, metido en lo que estás haciendo, el resto del tiempo dura mucho menos. Una hora no es una hora y, así, es muy difícil tener una vida”, ilustra.

“Pero la pasión se impone a todo. Cuando falte eso, será un problema. Porque sin pasión todo entra en situación de desgaste”, concluye.

–¿Qué nivel de autonomía creativa tiene un productor tan solicitado?

–Nivel del 100 por ciento. Los proyectos que acepto son aquellos en los que tengo algo para aportar, de acuerdo con mi visión. Caso contrario no me involucro, porque no me siento útil. Después hay una cuota muy importante, que es la de los artistas. Soy un productor que prioriza la visión del artista, que, a fin de cuentas, es el que pone la cara y el nombre. Y es que saldrá a cantar los temas después de publicados. Soy un simple servidor.

–Pero hay un valor agregado evidente en tus producciones…

–Bueno, soy el primer nexo entre el primer boceto (que puede tener algo potente o nada) y la versión final. Manejo el auto en ese trayecto. Pero el copiloto es el artista. Siempre. No es que agarro el auto y voy adonde se me canta. Eso sí, tengo la libertad de decir “che, si agarramos por este camino me parece que llegaremos a un mejor destino”.

–”El fenómeno del mambo”, de Juan Ingaramo, está nominado en la categoría cuartetera. ¿Cómo llegó a tu vida nuestro ritmo regional?

–Rodrigo fue el que se hizo bastante mainstream, como porteño atestigüé eso. Y, por otro lado, tengo data gracias a Juan, que es muy fan del cuarteto. Él me fue mostrando y enseñando algunas cosas de su historia del cuarteto, cómo absorbió el pasodoble… Si bien esa canción no fue aportada como algo bien cuartetero, porque rompía con ese molde al estar intervenida por cuestiones electrónicas mías, Juancito insistió en darle ese perfil. Por lo que resultó, puedo decir que el cuarteto está muy virgen para mezclarlo con otros estilos. Tiene una resonancia internacional, muy latina. En Buenos Aires sobreponemos el rock, esa cosa jactanciosa y europeizante, pero en Córdoba se escucha una música superlatina, bailable como el cuarteto. Eso está buenísimo.

–Internacionalizar el cuarteto, precisamente, era el anhelo de Rodrigo.

–Era buenísima esa idea. Además hay muy buenos músicos tocando cuarteto: hay buenos percusionistas, buenas secciones de vientos. Ni hablar de los cantantes, que en Córdoba son los Rolling Stones. Cuando fui a Córdoba a producir a Los Caligaris, descubrí al Loco Amato. Muy bueno, lleva un montón de gente. No lo tenía.

–Te llevo hacia algo más personal: ¿cómo decantás como productor? ¿De dónde venís?

–Es algo que se fue dando. Nunca dije “voy a ser productor”. Siempre me gustó la música. Yo empecé como batero. Llegué a tocar en varias bandas. Una de ellas fue MAM, la banda de Omar Mollo. Fue una banda mítica del rock under argentino. Me formó mucho porque tenía 19 años y, en ella, tuve adrenalina, fuego de tocar. Aprendí mucho de ese mundo, supe cómo era tocar en vivo. Y, desde esa experiencia, me interioricé en el arte de componer canciones, en el de cantar. Pero siempre con la pretensión de grabar. Lo hacía con una “compu” que me gané en un concurso de tele. Desde los 12 que me gusta grabar en la “compu”. Todo autodidacta. Tenía mis canciones, grababa todos los instrumentos. Empecé a entender copiando los temas que a mí me gustaban. Así me di cuenta de que estaba produciendo, entendiendo cómo se hacía una canción. Con el tiempo lo empecé a hacer profesionalmente y a trabajar de eso.

–¿Cuál fue el primer disco que produjiste?

–Trabajé mucho con Axel. Con él hicimos Tus ojos, mis ojos, que ganó el Gardel de Oro. Pero antes produje muchos artistas no conocidos que me pagaron por mi trabajo.

–¿Hacia dónde va el “mainstream”? ¿Qué mutación experimentará en el corto plazo, según tu intuición?

–No soy de analizar estas cuestiones. Busco sentir la música, trato de conectar con la música y con el artista que la hace. Me desentiendo de la cantidad de reproducciones y de followers. Trato de hacer productos que emocionen para tener algo para aportar a la cultura musical. Me veo haciendo música que, de acuerdo con mi parecer, tenga cosas para decir y aportar.

–¿Tus productores de referencia?

–Hay un millón. Rick Rubin, Mark Ronson… Quincy Jones y George Martin son los referentes históricos que estudié desde chico. Vi sus documentales, leí entrevistas, analicé sus trabajos… Aprendí mucho desde la curiosidad.

Las nominaciones de Nico Cotton a los premios Gardel 2022

Producción del año: La dirección, Conociendo Rusia (producción y mezcla).

Mejor álbum artista rock: La dirección, Conociendo Rusia (producción y mezcla).

Álbum del año: Oscuro éxtasis, WOS (mezcla); El Disko, Ca7riel (mezcla), y Parte de mí, Nicki Nicole (mezcla).

Canción del año: Se me hizo tarde, Conociendo Rusia (producción y mezcla).

Mejor álbum pop alternativo: La batalla, Juan Ingaramo (producción y mezcla).

Ingeniería de grabación: Oscuro éxtasis, WOS (mezcla); El Disko, Ca7riel (mezcla).

Mejor álbum rock alternativo: Oscuro éxtasis, WOS (mezcla).

Mejor canción de rock: Que se mejoren, WOS (mezcla).

Mejor álbum de música urbana: El Disko, Ca7riel (mezcla), y Parte de mí, Nicki Nicole (mezcla).

Mejor canción música urbana: Cambiando la piel, WOS y Nicki Nicole (mezcla).

Mejor colaboración música urbana: Cambiando la piel, WOS y Nicki Nicole (mezcla).

Mejor álbum conceptual: El Disko, Ca7riel (mezcla).

Mejor canción cuarteto: El fenómeno del mambo, Juan Ingaramo (producción).

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