28/09/2022

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Economía del conocimiento: reflexiones para un desarrollo sostenible

Las nuevas tecnologías irrumpieron en los procesos productivos de manera vertiginosa hace ya algunos años. Como suele ocurrir cuando se producen avances tecnológicos acelerados, su conceptualización va, en general, por detrás de los acontecimientos.

La economía del conocimiento, entendida como la generación de valor a través de las tecnologías de la información y la comunicación, ocupa un rol destacado. Es un concepto que se ha ido forjando al calor de la nueva revolución tecnológica que vive la humanidad desde principios del siglo 21. Impactó en todo el sistema económico y social, ocasionando disrupciones en las instituciones que hacen al ecosistema productivo.

Así, las empresas, los trabajadores, el sistema educativo y las organizaciones de la sociedad civil se ven interpeladas por las demandas de este sector que crece a pasos agigantados y que necesita respuestas inmediatas para expandir sus requerimientos productivos.

Las cinco brechas de la economía del conocimiento

Es indudable que la promoción de la producción de servicios basados en las nuevas tecnologías es indispensable para que el país pueda aprovechar las potencialidades que se abren a nivel global, y para esto resulta necesario identificar las debilidades sistémicas que impiden el desarrollo pleno de la economía del conocimiento.

En ese sentido, la distancia entre las necesidades de la industria y las capacidades del sistema para dar respuesta podrían resumirse en el concepto de brecha tecnológica.

Es posible identificar cinco brechas específicas que impactan en el desarrollo de la economía del conocimiento: la desigualdad de oportunidades; la digital de género; la de infraestructura tecnológica; la educativa, y la de redes y relaciones.

1. La desigualdad de oportunidades hace referencia a la distancia que se produce en el acceso a las tecnologías debido a las diferencias de ingresos y a las desigualdades estructurales. Así, se pueden distinguir aquellos sectores sociales que cuentan con capital económico, social y simbólico para prepararse y acceder a las formaciones necesarias para incorporarse al sistema productivo, de aquellos que no cuentan con las herramientas mínimas.

Esta dinámica de exclusión se viene acelerando al compás del aumento de los avances tecnológicos, generando distancias cada vez más difíciles de cubrir y constituyéndose en una gran amenaza para el crecimiento económico con inclusión social.

2. La digital de género resulta de la desigualdad que enfrentan las mujeres para incorporarse a las nuevas tecnologías. En este punto, es necesario trabajar en varias dimensiones.

Una de ellas, de corto plazo, consiste en erradicar la discriminación que sufren las mujeres que buscan incorporarse al mundo tecnológico, tanto en los ámbitos educativos como en las empresas.

Otra dimensión, de más largo plazo, implica un cambio cultural importante, que logre modificar los estereotipos de educación temprana arraigados, que generan sesgos futuros en las decisiones de orientación profesional.

3. La de infraestructura tecnológica contempla las dificultades materiales que enfrentan determinadas poblaciones que, por su ubicación geográfica, no cuentan con las herramientas estructurales para abordar con éxito el proceso de incorporación a la economía del conocimiento. La falta de calidad en la conectividad y la ausencia de infraestructura edilicia adecuada son ejemplos a nivel regional.

Se debe sumar a estas variables el débil entramado vinculado con la industria del conocimiento, donde la insuficiente oferta educativa específica y las escasas empresas radicadas obstaculizan la construcción de un ecosistema sólido que permita la expansión de la economía del conocimiento.

4. La educativa está vinculada a las limitaciones presentes en el sistema educativo y sus complicaciones para dar respuesta a los nuevos emergentes. Existe la necesidad de revisar y adaptar las currículas, para incorporar desde temprana edad la enseñanza de las nuevas tecnologías.

También se debe trabajar en la generación de trayectos formativos específicos, orientados a generar perfiles técnicos de rápida inserción laboral, y en la ampliación de las ofertas en localidades del interior.

Resulta indispensable vincular la capacitación con la práctica laboral, para que las personas vean materializados sus esfuerzos de formación y continúen estos procesos.

A estas particularidades regionales se les suma un problema que afecta de manera transversal a todas las ciudades: la escasez de docentes con la capacitación requerida.

5. La de redes y relaciones consiste en la falta de mecanismos para acceder al circuito laboral y productivo, aun habiendo adquirido las capacidades que permitirían desempeñarse en el mercado.

Esta dificultad en la inserción puede producirse por la falta de capital cultural, en el caso de las personas provenientes de familias sin tradición profesional, o por la falta de un ecosistema empresarial sólido, como ocurre en numerosas localidades medianas y pequeñas del país.

Esta situación obliga a las personas formadas o con potencial para la industria a que se incorporen laboralmente a otros sectores productivos más tradicionales.

Trabajo conjunto

Reducir estas brechas requiere del trabajo conjunto de todas las instituciones que hacen al entramado productivo vinculado con la industria del conocimiento.

Resulta indispensable que todas las instituciones que forman parte del ecosistema tecnológico se involucren para modificar estas realidades, diseñando estrategias integrales a través de mesas de trabajo, de manera de alcanzar los ambiciosos objetivos que necesitamos para incorporar al país de manera plena en esta nueva era global.

Alcanzar un crecimiento sostenido requiere de la planificación estratégica del desarrollo, en la que se encuentren, se coordinen y se alineen las voluntades de todos los actores que componen el ecosistema de la industria del conocimiento.

* Magister en Economía Universidad Nacional de La Plata; docente de Desarrollo Económico en la Universidad de Buenos Aires y de Macroeconomía, en La Universidad Nacional de Córdoba

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