01/10/2022

Mirando la Hidrovía

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Contraofensivas, desertores y amenazas: Vladimir Putin tuvo una semana caótica que derivó en medidas extremas

Los sistemas de defensa antiaéreo bloquearon gran parte del espacio aéreo y las tropas de Rusia estaban casi a ciegas en el campo de batalla. También se le sumaron poderosos tanques de Polonia y el Reino Unido que circulan a una velocidad promedio mucho mayor a los convencionales, y permite una versatilidad superior en el terreno.

Sorpresivo referéndum para “validar” territorio

Los rumores sobre un fin de la guerra habían empezado a circular cada vez con más fuerza. El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, cercano a Putin, había asegurado que el mandatario ruso quería terminar la guerra para antes de fin de año. El duro invierno también empezaba a ser un condicionante para el abastecimiento de las tropas.

Pero contra todos los pronósticos, cuatro regiones ocupadas por Moscú en Ucrania anunciaron que celebrarían un referéndum para votar una anexión total a Rusia. Allí están el Donbás, Jersón y Zaporiyia –foco de polémica en el último mes porque allí se enclava la central nuclear más grande de Europa, un foco de constantes enfrentamientos-.

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Semejante decisión no podría haber ocurrido sin el aval del Kremlin. Es así que rápidamente el propio Vladimir Putin anunció en un discurso a todo el país que reconocería el resultado y lanzó nuevas amenazas nucleares a Occidente. Fue la segunda “cadena nacional” desde que empezó la guerra, la anterior fue el mismo 24 de febrero, día de la invasión.

La comparación con Crimea es inevitable. En 2014 Rusia ocupó la península y llamó a elecciones que la comunidad internacional no reconoce por “darse a la fuerza e involuntariamente”. Ahora, una diferencia sale a la luz. El Kremlin no tiene control total sobre estas cuatro regiones ocupadas en Ucrania, sino que hay grupos separatistas que lo hacen. Un movimiento de ajedrez riesgoso.

Intento por controlar las señales de debilitamiento

“Putin decidió escalar en la guerra porque no puede permitirse perderla”, le explicó a TN el embajador Ricardo Lagorio. Sucede que las especulaciones de una derrota son cada vez mayores e incluso ya empieza a impacientar hasta los propios aliados. En la cabeza de Putin, anunciar el reclutamiento de 300.000 personas y el reconocimiento de posible nuevo territorio ruso es sinónimo de fortaleza.

Entre los aliados que en la última semana se despegaron lentamente del líder ruso es posible ubicar, ni más ni menos, que a Xi Jinping –China- y Narendra Modi –India-. Durante una serie de reuniones presenciales en Uzbekistán, el líder del Partido Comunista chino le reconoció que Beijing tiene “preguntas y preocupaciones” sobre la guerra.

Al mismo tiempo, el primer ministro indio dijo públicamente que “la época actual no es de guerra” y reveló que esto mismo ya se lo había dicho a Putin en conversaciones privadas en los últimos meses. “Esto es como decir: ‘yo te avisé que estas no eran las formas’”, reflexiona el diplomático Lagorio para este artículo.

Descomposición de una maquinaria militar desmembrada

Entre tantas imágenes atroces y dolorosas de fosas comunes y torturas, los soldados ucranianos también se tomaron un tiempo para mostrar los equipamientos con los que Rusia trataba de mantener el frente de batalla. Había de alta tecnología, pero también tanques de la era soviética e incluso de la segunda guerra mundial.

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Distintos relevamientos del prestigioso Instituto para el Estudio de la Guerra de los Estados Unidos indicaron que algunos soldados rusos empezaron a desertar y los suministros militares eran cada vez más arcaicos. La desesperación llegó a punto tal que Rusia lanzó un reclutamiento de presos a través del temible grupo Wagner y su líder Yevgeny Prigozhin, también conocido como el “chef de Putin”.

Por todo esto, también generan dudas con qué equipamiento contarán los 300.000 reservistas que el Kremlin planea reclutar en las próximas semanas. Ucrania estima que hay cerca de 120.000 soldados rusos en territorio ucraniano, dentro de un ejército de casi un millón de soldados. Rusia también tienen intereses militares en otros puntos, pero la formación y capacidad en el campo está ahora en duda.

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