01/10/2022

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“El monte de las maravillas”: una obra para perderse en las Sierras y los encuentros del tercer tipo

Si uno piensa en encuentros con extraterrestres, posiblemente se le viene una película de terror a la cabeza, una sospechosa página de Wikipedia o una escena de Los Simpsons. Maximiliano Gallo evoca y evade mitos y prototipos para contar una historia de dos amigas que se pierden en las Sierras en El monte de las maravillas, y que tendrán encuentros con extraterrestres.

La historia de la obra comenzó en 2018 en un curso de dramaturgia con Gonzalo Marull y Romina Paula. “No tenía nada para escribir o uno cree que no tiene nada para escribir, la última obra que yo había escrito fue Hoy no voy a nombrarte en 2013, hacía mucho tiempo. Entre los disparadores que nos dieron apareció un personaje en una situación un poco fuera de lo común”, rememora el dramaturgo y director.

Para ese personaje, tuvo una inspiración muy específica: “Una señora, una sanadora a la que voy en Agua de Oro y tiene muchos conocimientos místico-esotéricos que me interesan, a la que admiro mucho, me inspiró el personaje; el resto lo inventé”.

Justo surgió la idea de este monte maravilloso y seres de otras galaxias, junto con situaciones “disparatadas” que le parecieron “divertidas para contar”: “A veces las narrativas son la excusa para armar un mundo poético”.

La sanadora serrana no fue la única inspiración. Desde chico ha estado muy en contacto con historias de ovnis y extraterrestres: “Me reinteresa la temática esotérica, mística, de los ovnis. Esa es una gran influencia de mi mamá, que ya de chico me leía libros de ufología. Lo tengo supermamado al tema, me interesa y también me interesan la ciencia ficción y la fantasía como géneros”.

Así es como vuelve a reflexionar sobre el proceso de escritura: “Un poco de todo eso se vino macerando en los años, no sé si empecé a escribir la obra en 2020 o en 2012, porque son cosas que uno va pensando, amasando y después en la dramaturgia emergen como de manera mágica, y de mágico no tiene nada, son cosas que uno viene procesando consciente o inconscientemente y después las puede volcar en un texto”.

Sencillez y maravilla

Gallo destaca que los personajes que le gustan son “sencillos”: “Un poco la política mía en el arte y un poco la hipótesis de esta obra es que a las personas sencillas les ocurren cosas maravillosas”.

Una característica esencial de estos es el cantito local: “Utilizamos a propósito la tonada cordobesa porque es impresionante cómo hace que los textos cobren poesía en la simpleza, es una cosa maravillosa en la obra y que creo que fue un acierto, subraya la poesía, o más bien la corta con un poco de limón y la eleva”.

Sobre los protagonistas de esta historia, dice: “Natalia Degenero interpreta a Alicia, una de las amigas, que tiene un encuentro cercano del tercer tipo con este ser de las estrellas. Lo lindo es que corre del foco la importancia del contacto y lo pone en que son dos seres que viven un romance, pero de tipo adolescente: muy tierno, desexualizado, muy ese primer amor. Es medio disparatado: se pierde en el monte y, en vez de estar preocupada, la está pasando muy bien”.

“Alicia Vissani interpreta a Miriam, se come una fruta que era un hongo y está en un viaje y la está pasando muy mal, descompuesta, agresiva. Paralelamente se ven los estados de las dos: una feliz sin querer ni mirar el teléfono y la otra prendida al celular intentando que las rescaten. Eso genera toda la comicidad”, sigue.

Actores y director de

Sobre esas amigas, marca: “Son dos señoras grandes, no sólo de edad, sino que tienen una construcción cultural de personajes de señora. No son unas boludas tampoco, no es despectivo en ese sentido”.

“Franco Catanzaro interpreta a dos personajes en realidad, los seres extraterrestres con los que se encuentran paralelamente estas amigas y ante los que ambas reaccionan de formas muy distintas”, completa.

Intuición

Hace algunos años, en diálogo con VOS, el director habló de la importancia de su intuición a la hora de elegir a los intérpretes y sostiene que eso sigue siendo así. “O por la energía que esa persona emana”, suma. Luego, se explaya un poco sobre quienes estarán sobre el escenario: “A Natalia la tenía pensada por su energía pura y tierna que tiene naturalmente. Alicia vino después, luego de que se bajó otra actriz, y es muy buena intérprete, pensaba en quién podría hacer su papel porque es una mujer que está todo el tiempo hablando por teléfono, es casi un monólogo lo que hace ella y tiene que ser alguien que lo pueda ejecutar”.

“Y después apareció Franco, que era el más difícil porque un extraterrestre es muy difícil de interpretar y el texto que yo escribí no daba tantas pistas, así que era todo más incierto. Pero apareció él que con su imagen y energía, ya daba eso que yo quería y el resto, bueno, fue trabajo”, explica.

Un director no encasillado

También en una entrevista anterior con este medio, habló de ser “un artista del teatro” y su dificultad para etiquetarse más en un rol que otro: “Esa sensación en un punto cambió y en otro no. Me siento mucho más cómodo en la dirección y en la escritura, me sigue gustando la actuación, pero de otra forma. Me gusta actuar cuando me interesa el universo poético de quien dirige o escribe, siento que puedo aportar algo con mi actuación, no me siento de esos que pueden hacer de todo, no sé si tengo ese poder, necesito empatizar y poder aportar algo”.

“Pero sí, tampoco es que me gusta encasillarme: me gusta hacer música, he dirigido cortos, me gusta hacer muchas cosas. Pero siento más como mi lugar la dirección y la dramaturgia, siento mucha pasión por eso, no me cansa y puedo construir un universo poético”.

Para ver

El monte de las maravillas. Sábados de septiembre y de octubre a las 21 en Quinto Deva (pasaje Agustín Pérez 10). Entradas: $ 1.000. Disponibles en antesala.com.ar

Dramaturgia y dirección: Maximiliano Gallo. En escena: Natalia Degenaro, Alicia Vissani y Franco Catanzaro. Asistente de dirección: Sandra Mangano. Diseño y realización escenográfica: Lilian Mendizabal. Diseño lumínico: Daniel Maffei. Vestuario: Mercedes Coutsiers. Coreografía: Diana Lerma. Realización de muñeco: La Chacarita. Fotografía: María Eugenia Verón/Rafael Pérez Boero. Ilustración: Adrián Ochoa. Diseño gráfico: Florencia De Lorenzi. Voz en canción de cuna: Chili Peralta Vissani. Producción: Julieta Lazzarino, en Coproducción con sala Quinto Deva desde el programa “El texto en escena”

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