01/10/2022

Mirando la Hidrovía

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Lo que el alucinante escándalo Carlsen-Niemman (y unas bolas en el culo) cuenta sobre el futuro del ajedrez

Carlsen no dice ni pío. No explica nada. El que durante durante casi una década ha sido campeón del mundo de ajedrez está sacudiendo este deporte. El prodigio noruego está en el centro de una polémica cuyo otro protagonista es un hasta ahora relativamente desconocido Hans Niemann. La secuencia de los hechos es singular, y ayuda a entender una de las situaciones más caóticas a las que se ha enfrentado el mundo de los 64 escaques.

Primera derrota sospechosa. El pasado 4 de septiembre Magnus Carlsen se retiraba de la Sinquefield Cup, un torneo que se estaba celebrando en la ciudad de San Luis (EEUU). Lo hacía repentinamente, y justo el día que perdía ante el estadounidense Hans Niemann, de 19 años. Llevaba 53 partidas invicto en ese y torneos anteriores (en partidas clásicas). Y, sobre todo, era la primera vez que hacía algo así en toda su carrera. Tras hacerlo publicó el siguiente tuit:


Mourinho. La primera parte de ese mensaje es extraña: anunciaba su retirada sin más y deseando volver al torneo en el futuro. La segunda era aún más singular: incluía un vídeo de Mourinho de 2014 en el que el entonces entrenador del Chelsea insinuaba que su equipo había perdido debido a las trampas. No lo decía directamente, y la frase de aquella entrevista que quedó para el recuerdo —y los memes— fue «si hablo, tendré serios problemas». Carlsen no decía nada, pero en cierto modo lo decía todo, y acusaba a Niemann de haber hecho trampas.

Pero no hay pruebas. Los análisis de los expertos parecen revelar que al menos durante la partida todo parece ser legítimo. Leontxo García, periodista especializado, comentó cómo «comparando las jugadas de Niemann con las recomendaciones de los programas informáticos más potentes, no aporta ningún indicio medianamente sólido para sospechar del joven estadounidense». Más tarde este experto olvió a escribir sobre el tema e incluyó los comentarios de Kaspárov y de Miguel Illescas —octacampeón de España de ajedrez—, que también creían que en esa partida no hubo trampas.

Hikaru Nakamura, gran maestro que se ha convertido en celebridad ajedrecística en el mundo online, indicó aquel día de la partida que Carlsen probablemente sospechaba que Niemann había hecho trampas, pero luego aclaró que la posibilidad de que Niemann tuviese muy bien preparado aquel enfrentamiento era «definitivamente verosímil».

Un pasado que no ayuda a Niemann. El joven jugador estadounidense sí hizo trampas en el pasado. Lo reconoció en una entrevista en Chess24, donde explicó que entre los 12 y 16 años sí las hizo cuando jugaba por internet. Negó hacerlas después, «y jamás he hecho trampas en una partida presencial», explicó. La plataforma Chess.com —ahora comprada por el imperio de Carlsen, y que también pidió explicaciones— expulsó durante seis meses a Niemann, que no pudo jugar allí torneos con premios económicos. En los tres años su ascenso ha sido meteórico, y él argumenta que eso se debe a que entrena «unas doce horas diarias».

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Captura del tuit ya borrado de Elon Musk.

El rumor de las bolas anales. Y mientras todo esto pasaba, un usuario en Reddit lanzó una acusación estrambótica (y escatológica): Niemann había usado bolas anales que vibraban para indicarle jugadas y le permitían comunicarse con su equipo y así hacer trampas. Pero además apuntaba a que Magnus Carlsen había hecho lo mismo durante la última década. Los grandes maestros canadienses Eric Hansen y Aman Hambleton debatieron sobre esa posibilidad en una emisión de Twitch, y el mismísimo Elon Musk, que no se pierde una, aprovechó para bromear sobre el tema en Twitter, aunque luego borró el tuit.

Niemann niega haber hecho trampas. El jugador ha negado estas acusaciones e insinuaciones, y tras aquella victoria frente a Carlsen criticó a Nakamura por apoyar esa teoría sin aportar pruebas —y ganar suscriptores a su canal de Twitch por el camino— e invitó a que cualquiera revisara la partida. Desde entonces no ha publicado nada en Twitter, pero cuando los rumores de trampas aparecieron aseguró que en partidas presenciales «si quieren que me desnude totalmente, lo haré».


Carlsen abandona. El pasado 20 de septiembre Carlsen volvía a enfrentarse a Niemann tras el escándalo inicial. Lo hacía, eso sí, no de forma presencial, sino en el torneo Julius Baer de rápidas a través de internet. Tras su primer movimiento en la 6ª ronda, se rendía sin más. Los comentaristas de Chess24 se quedaban asombrados mientras Carlsen salía de la sesión sin más y Niemann, sin mostrar reacción alguna, lo hacía pocos segundos después. La forma de actuar de Carlsen reforzaba esa protesta contra las teóricas trampas que hizo en la partida anterior, pero Carlsen no ha dado explicación alguna. Niemann tampoco habla. El escándalo está servido.

La posición de Carlsen se tambalea. La postura de Carlsen es singular, sobre todo tras cómo los expertos indicaron que no parecían haberse producido trampas en la partida que perdió en San Luis. Un antiguo ayudante de Carlsen indicaba que «perder a propósito es una conducta totalmente inaceptable», mientras que los comentaristas de Chess24 explicaban que debe ofrecer pruebas de eso, no basta con acusar, aunque sea de forma indirecta y con insinuaciones.

El morbo tendrá que esperar. Julius Baer, director de la serie de competiciones Champions Chess Tour en la que se engloba la competición que lleva su nombre, explicaba que Niemann ha sido invitado de forma legítima, y que tras analizar las partidas del circuito «no hay indicios de que sus partidas impliquen alguna clase de trampas». Carlsen fue entrevistado el 21 de septiembre durante el torneo y al ser preguntado si podía confirmar si se debía a sospechas de trampas solo dijo que «no voy a hacer comentarios sobre eso» aunque dijo que «la gente puede sacar sus propias conclusiones» y luego reconoció —curiosamente— que está «muy impresionado por el juego de Niemann». Afirmó, eso sí, que hará más comentarios sobre este tema en el futuro.

Mientras tanto, el torneo prosigue y Carlsen y Niemann han seguido jugando sus enfrentamientos. Los cruces podrían haber resultado en una morbosa final entre ambos, pero de momento ese nuevo careo tendrá que esperar: Carlsen ha pasado a semis tras vencer a Aronian, pero Nieman perdió ante Liem Le.

Las trampas, amenaza para el ajedrez (sobre todo online). En las partidas presenciales es mucho más complicado que los jugadores puedan hacer trampas, pero incluso en torneos de alto nivel ha habido casos de este tipo.

El problema está mucho más presente en las partidas online, cuya popularidad se disparó con la pandemia. Las principales plataformas de partidas online de ajedrez —Chess.com, Chess24.com o LiChess— lidian constantemente con un problema que no solo afecta a los mejores jugadores en torneos con premios elevados, sino especialmente a los niveles inferiores en los que los jugadores aprovechan la tecnología para ganar partidas a sus rivales y así subir su puntuación y ranking.


La noticia

Lo que el alucinante escándalo Carlsen-Niemman (y unas bolas en el culo) cuenta sobre el futuro del ajedrez

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Pastor

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