28/09/2022

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Vuelven a acusar a un padre de sacudir y matar a su bebé en Río Cuarto

Pedro tenía tres meses y medio cuando murió el 22 de agosto del 2017. Su padre Gonzalo Gambero (37) dijo que le vio los labios morados cuando se despertó de la siesta. Lo llevó al hospital inconsciente. Poco después falleció. Los médicos del hospital sospecharon de un maltrato, aunque el cuerpito no tenía signos de golpes.

Las pericias hallaron signos de hematoma subdural, hemorragia de retina, y edema cerebral. Se determinó que habría sufrido el síndrome del bebé sacudido (SBS) un zamarreo violento que provoca daño cerebral. Pedro había nacido prematuro y, de acuerdo al dictamen de una decena de médicos, en su corta vida habría sido víctima de zamarreos repetitivos.

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En el 2018, el fiscal Javier Di Santo, acusó al padre, Gonzalo Gambero, por lesiones graves calificadas reiteradas y homicidio calificado por el vínculo. Sostuvo que “los peritos no dejan dudas en torno a que la sacudida (fatal) se produjo minutos antes” de que llevaran al pequeño al hospital, momentos en que el padre era el único adulto que estaba con el niño (había también una hermanita de dos años de edad). Las pericias determinaron signos de lesiones anteriores por el mismo tipo de acción: zamarreos intensos que producen daño cuando el cerebro aún no ocupa toda la caja craneal y que también explicarían un aumento en el perímetro encefálico de la criatura.

Para Di Santo, la muerte de Pedrito no fue un accidente (culposo), el padre lo sacudió y debió representarse que eso podría causar su deceso. Lo acusó de lesiones y homicidio calificado, por dolo eventual, delito que puede tener una pena de prisión perpetua.

Al inicio, Gambero estuvo 59 días detenido hasta que sus abogados, Rolby Valdivieso y el ex fiscal Darío Vezzaro, lograron que se revocara la prisión preventiva. Luego eligió defensora a Rosa Sabena, de Río Cuarto, quien estudió derecho tras la desaparición de su hijo, Nicolás.

En el 2020 hubo un giro en la causa. El juez de Control subrogante, Mariano Correa, dictó una falta de mérito para Gambero y opinó que debía profundizarse la investigación: no sólo investigar al padre sino también a la madre, María Lucrecia Piñeiro, y a la niñera del pequeño.

La causa de Pedrito pasó a manos del fiscal Daniel Miralles. En las últimas horas, se confirmó que decidió elevarla a juicio con Gambero como único acusado por lesiones graves y homicidio calificado por el vínculo. El imputado adelantó que se opondrá a esta nueva elevación a juicio y que pedirá que se la considere nula, por una supuesta extorsión del representante del ministerio público.

“Para mí lo importante es que se elevó nuevamente a juicio, hicieron el mismo pedido (con la misma calificación) ambos fiscales, Di Santo y Miralles”, se limitó a remarcar la madre del pequeño, Lucrecia Piñeiro.

Contrataque judicial

“Tengo todas las capturas, grabaciones y testigos (…) Porque en paralelo a lo que vivimos a nivel familia, situación que no se la deseamos a nadie, nos encontramos con que al no haber aceptado un arreglo que nos ofrecieron, hoy el fiscal decide elevar la causa a juicio (con la calificación más grave), justamente por no haber accedido a lo que propuso. Ya está en tránsito la denuncia ante la Fiscalía General”, afirmó el padre de la criatura, Gonzalo Gambero.

El imputado denunció que el fiscal Miralles, por intermedio de su ex abogado Vezzaro le habría propuesto a su padre “un arreglo”. “Querían que apartara a Rosa Sabena, volviera a tener a Vezzaro como abogado, y que yo me presentara como (autor de homicidio) culposo, que dijera que había acontecido sin querer, para darle un cierre a la causa”, denunció Gambero.

Y agregó: “Yo me siento orgulloso de tener de defensora a Rosa Sabena, está haciendo un trabajo impecable, con todas resoluciones favorables para mí”. Indicó que en la Justicia Federal fueron desestimadas denuncias de su ex esposa y su cuñada, que lo acusaban de hackear computadoras para quedarse con información de la historia clínica del bebé.

Dijo que también se levantó la restricción para que pueda ver a su otra hija, aunque la madre no lo permitió en los últimos cinco años.

“Más allá de los miedos y la incertidumbre, yo no me voy a declarar culpable porque soy inocente. Tomo la decisión de luchar por la verdad, que esto se termine realmente”, dijo Gambero.

Igual que en su momento lo hizo el juez Correa, Gambero insistió con que se investiguen a la madre y a la niñera. Argumentó que, además de que no es precisa la hora de la supuesta sacudida fatal, existen informes que dan cuenta de que el niño tenía otro problema congénito.

Denuncias y amistades

Rosa Sabena cuestionó el acta de la pericia médica. Sostuvo que no se habría consignado que un perito declaró que “no puede precisar” si el bebé fue sacudido 10 minutos o dos horas y media antes de la llegada al hospital. Para Sabena, el dato es clave porque si el margen es más amplio, el padre no es el único que estuvo con el bebé en ese lapso.

La abogada denunció que tal declaración no fue consignada por la Fiscalía de Miralles, por lo que reclamó y ofreció sus propias grabaciones originales para el cotejo. Dijo que como se habrían negado a incorporarlas, recurrió a la Fiscalía General.

“A los pocos días me habla la familia de Gambero desesperada. Dice que Vezzaro los llamó para decirles que, según Miralles, las cosas venían mal, que le podían dar cadena perpetua. Que para arreglar (una pena en suspenso) tenía que declararse culpable y sacar a Rosa de la causa (…) y cuándo le preguntaron cuánto les sale, le dijeron venite a Córdoba”, sostuvo Sabena.

Advirtió que Gambero no puede aceptar una culpa que no tiene, porque esto también podría ser un antecedente para que le impidan ver a su otra hija, con la que ansía revincularse. En el mismo sentido, la abogada Mabel Dagatti, que se dedica al derecho laboral y es amiga de la familia Gambero, dijo haber sido testigo del supuesto ofrecimiento del fiscal.

“Lo que dice Gonzalo Gambero refleja la realidad. Me sorprendió, por supuesto. Un mes antes Miralles me había dicho que estaba todo bien, perfecto con Gambero (…) que no había elementos de prueba. Y después cambió de visión. Me dijo que tenían que poner a Vezzaro y sacar a Rosa”, expresó Dagatti y dijo guardarse los detalles para cuando declare como testigo.

Con todo, además de resolver el intrincado caso de la criatura, la Justicia deberá pronunciarse sobre el accionar del fiscal, si hubo un intento de juicio abreviado inicial, una irregularidad o un delito.

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