26/09/2022

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Un soldado inglés viajó para devolverle a la hija de un excombatiente de Malvinas el casco de su padre

Virginia revisó su WhatsApp, vio la foto y automáticamente reconoció el casco. Lo asoció con una imagen que conocía de memoria: la de su papá, Daniel Sírtori, con una rodilla clavada en la nieve de

Thomas, que integró el 3PARA (Tercer Batallón de Paracaidistas) del ejército del Reino Unido durante la guerra, le escribió a Vázquez para que lo ayudara a encontrar a un veterano argentino. Ya contaba con una pista decisiva: el apellido Sírtori estaba escrito de puño y letra en el casco que el británico anhelaba devolver.

El apellido del excombatiente, escrito de puño y letra en el casco. (Foto: gentileza familia Sírtori)
El apellido del excombatiente, escrito de puño y letra en el casco. (Foto: gentileza familia Sírtori)

Un soldado que había combatido con el entrerriano en Monte Tumbledown encontró el casco en el campo de batalla y se lo dio a Thomas, quien lo conservó durante 40 años. Vázquez leyó el mensaje, se entusiasmó con la misión y finalmente, a través de Armando Scévola -veterano a cargo de la sala evocativa de Malvinas en Concepción del Uruguay que lleva el nombre de Sírtori-, llegó hasta la hija del veterano entrerriano.

A principios de la década del 80, al igual que muchos jóvenes, Daniel Sírtori ingresó al servicio militar obligatorio en el Centro de Instrucción del Parque Pereyra, en Villa Elisa, provincia de Buenos Aires. Luego fue trasladado al Batallón de Infantería de Marina 5 (BIM 5) en Río Grande, Tierra del Fuego. Tenía 19 años cuando fue convocado para Malvinas.

Finalizada la guerra, el “Gringo” Sírtori volvió a Entre Ríos, ejerció su oficio de mecánico, se casó con Cristina Vello y juntos tuvieron a Virginia. El 3 de junio de 1999, a los 37 años, decidió quitarse la vida.

Abril de 1982. Daniel Sírtori en Malvinas. (Foto: gentileza familia Sírtori)
Abril de 1982. Daniel Sírtori en Malvinas. (Foto: gentileza familia Sírtori)

“Yo tenía 6 años cuando se fue. Y aunque lo disfruté poco, puedo decirte que fue un papá maravilloso. Todo el mundo lo quería”, menciona la joven. Y sigue: “Sus amigos todavía lloran por él y lo recuerdan con retratos e incluso con pinturas en sus casas. Todos querían tocar y besar el casco. Pensar que mi papá lo usaba hasta para calentar agua e incluso cocinar”.

El soldado inglés que viajó a Chajarí para devolver el casco que perteneció a un excombatiente de Malvinas: “Somos todos parte de una misma familia”

Cuenta Virginia que su papá solía decir que los ingleses eran “buena gente” y jactarse de haberle enseñado a un soldado enemigo a hacer tortas fritas. “Por eso insisto que la aparición del casco tenía un fin y definitivamente es un mensaje de paz para la humanidad”, sostiene.

De alguna forma, siente que esta historia interpela el sentido de esa y todas las guerras: seres humanos que, fusil en mano, se matan entre ellos sin conocerse las caras. “Hoy somos todos parte de una misma familia. Trascendemos todos los límites impuestos por las nacionalidades y barreras diplomáticas”, dijo Thomas en otro tramo de su discurso.

Mark Eyles Thomas junto a Virginia, hija del excombatiente. (Foto: gentileza familia Sírtori)
Mark Eyles Thomas junto a Virginia, hija del excombatiente. (Foto: gentileza familia Sírtori)

“No te puedo explicar lo que es este veterano inglés. Viajó junto a su esposa, Trycia, y hasta trajeron regalos para mi hija Renata. Una cadenita de oro que perteneció a su papá, una medalla grabada con el nombre de mi nena, un peluche que habla”, detalla Virginia, todavía invadida por la emoción. Además de los actos oficiales en los que participó, Thomas -ofreció una charla para los alumnos del Instituto María Auxiliadora (IMA).

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“Pasamos unos días hermosos. Yo me la pasé llorando y si mi hija no tiene voz, yo menos. Mark y su mujer son personas muy especiales y hubiera querido que se quedaran más tiempo”, agrega Cristina, viuda de Sírtori.

Durante su corta e intensa estadía en la Argentina, Mark Eyles Thomas comió asado y tomó vino. Se abrazó y se sacó fotos con veteranos que combatieron contra él. Volvió a Londres sin el casco y con una nueva promesa: regresar en los próximos meses.

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