08/12/2022

Mirando la Hidrovía

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Mundial de Qatar: el fútbol como voluntad y representación

Estos días del Mundial de Qatar 2022 son una auténtica maravilla para cualquier observador atento. La relación entre lo particular y lo general permite desarrollar teorías sobre lo humano, sin mucha ciencia quizás, pero con no pocos atisbos de certeza.

En las corrientes quizás más subterráneas se detecta una gravitación hacia el este, hacia Asia, pese a los notables esfuerzos de los árbitros para cimentar el statu-quo. Se vio en el primer partido de Argentina, pero también en el primero de Alemania.

Afortunadamente, en el futbol todavía esta vivo el événement , es decir: el evento que quiebra la historia y la subvierte de manera imprevista, contra toda lógica.

Hay 22 personas luchando por la posesión de una pelota, y por eso nos fascina. Es por eso que Argentina todavía tiene esperanzas después de su primera vacuna de humildad asiática ¿La voluntad es poder? Pronto lo sabremos .

El magnetismo del Mundial

Algo terriblemente magnético debe de tener este circo que vemos diariamente por televisión para que, de golpe y porrazo, se interesen por él todas las personas que olímpicamente pasan del futbol. Que en Argentina se vean las calles vacías, los bares llenos de hinchas y las familias desayunen hasta el final del partido es algo similar a lo que ocurre en otros países.

Los hinchas agolpados delante de pantallas gigantes beben, por lo menos, toda la cerveza que no podrían consumir en el desierto catarí.

El silencio, la tensión y el júbilo después de un gol es sincrónico en Dakar, en Tokio y en Buenos Aires. ¿Hay variaciones de grado? Quizás, aquí, a diferencia del mundo, se cierran las aulas para ver a los hombres patear una pelota.

Silencios y palabras que sobran

El Mundial es un escaparate del mundo globalizado. Lo es naturalmente para el país que acoge el evento –¿cómo lo logró este país desértico sin tradición futbolística? Eso todavía es un misterio sin el concurso del poderoso caballero Don Dinero.

Pero el mundo-global es también ese publico que hace la ola a la emergencia climática en los estadios cataríes (lo hacen bien sobrios).

Es algo de locos: hay quien se hipoteca para ver a su equipo perder.

Para la mayoría de los mortales disfrutar de este espectáculo y verlo sin culpa significó utilizar, preventiva e inconscientemente, estrategias de sesgo y compartimentación. Determinadas informaciones debían colocarse en el cajón cerrado del espectáculo.

Así pues, las condiciones laborales cuasi-esclavas de Qatar pasaron al córner más oscuro del terreno de la información –demasiado poco se repite que miles de trabajadores asiáticos estuvieron con el pasaporte secuestrado, viviendo en compounds que parecían campos de concentración.

Las autoridades de Qatar dicen, tras el alud de criticas, que han cambiado la legislación y que estas cosas feas ya no las hacen. Lo han dicho después de prohibir la cerveza con alcohol, justo antes del Mundial, saltándose los contratos.

El aval ante los tribunales internacionales será el superávit proporcionado por el gas natural. Para todos aquellos que persiguen comprender el espíritu del siglo, sobran las palabras.

Alguien tendrá que decirles

Si el Mundial es el espejo del mundo, el mundo del siglo 21 romperá el espejo.

Estén atentos porque mientras la pelota se deslice por la hierba recién regada (todavía no se como) de las sedes mundialistas los gobiernos iniciaran ofensivas bélicas, tramitaran leyes polémicas, arrasaran con revueltas internas y organizaran el terreno de juego de los próximos años.

Estén atentos a Moscú, a Teherán y a Londres 2donde la muy democrática Corte Suprema del Reino Unido acaba de prohibir el segundo referéndum escocés.

Pero también estén atentos a la Casa Rosada y a esos expertos en el arte de sobrevivir jugando mal todos los partidos: necesitaran todo su arte para conllevar la resaca de una derrota.

Disculpen, pero alguien les tendrá que decir –a todos– que con tatuajes no se meten goles.

* Historiador, periodista y profesor

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