02/12/2022

Mirando la Hidrovía

Noticias sobre la Hidrovía

Qué mostró Alemania en el debut de Qatar 2022: una derrota que siembra dudas

Alemania llegaba a la Copa del Mundo con algunas dudas sembradas en la última Eurocopa y un cambio generacional que aún no ha dado los frutos que se esperaba. Sin embargo, tras un gran primer tiempo, el segundo dejó muchas más incógnitas ante un Japón que en el complemento le sacó la ficha a la máquina europea.

En el primer tiempo, el dominio teutón fue abrumador. Casi 85 por ciento de posesión de la pelota, 442 pases, 14 remates al arco, reduciendo a los asiáticos a concretar apenas 66 pases correctos en esa etapa.

El planteo inicial fue un 4-2-3-1, con Müller como media punta y el joven Havertz como referencia. Por los costados, dos velocistas: Gnabry y el pibe de 19 años Musiala.

Kimmich y Gündogan manejaron los hilos en una mitad de la cancha que juntó pases, se movió de izquierda a derecha y atacó desde afuera para terminar por el centro. Japón apenas tuvo un contraataque que terminó en gol anulado.

La presión alta, la intensidad y la velocidad ayudaron a Alemania a recuperar la pelota con facilidad y elaborar pacientemente ante la espera de su rival. Una de las armas principales fue el lateral izquierdo, David Raum, del Leipzig.

En ataque, el equipo quedaba con tres defensores y Raum se soltaba casi de extremo. Así llegó el penal, con un pase al vacío de Kimmich para el lateral. Así lo buscó Alemania, que muchas veces se encontraba con el cerrojo dentro del área y finalizaba con remates desde afuera, siempre atentos al rebote.

El segundo tiempo fue otra historia. Japón ajustó, cambió algunos nombres y emparejó el partido, que por momentos se hizo de ida y vuelta. Llegaron las contras que en el primer tiempo no salían, los pases a la espalda del doble volante central y los ataques rápidos.

Japón buscó los costados de esa defensa de tres y Alemania se vio descompensada. Dejó de pesar en la presión, perdió más duelos individuales y peligró esa ventaja mínima. En el área rival, seguían insistiendo con la misma fórmula, dos lanzadores para cuatro delanteros que picaban al espacio y hacía figura al arquero nipón.

Sin embargo, ante la presión rival, Alemania mostró alguna falta de técnica individual para sobrellevarla. Ahí estuvo la clave de Japón para acercarse al empate. La máquina pareció ir quedándose sin energía y se fue partiendo, hasta que se desmoronó con el gol japonés.

Y si faltaba más, la desatención defensiva del segundo de Japón expuso aún más a los europeos. Tuvieron chances de empatar, pero atrás habrá mucho que trabajar en las transiciones.

En conclusión, Alemania tiene un poderío ofensivo que se construye desde sus volantes y se ejecuta por la velocidad de sus delanteros, que colaboran en la presión. En defensa, hay cierta rusticidad para la salida, falta de velocidad en campo tan abierto y un equipo partido cuando se lo sabe presionar.

Ir a la fuente

close

Suscribite a nuestro boletín informativo diario. Completamente GRATUITO.

¡No enviamos spam!