28/11/2022

Mirando la Hidrovía

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Reconfigurar la política sanitaria

El Gobierno provincial y los representantes de los trabajadores de la salud pública han logrado abrir un espacio para el diálogo y la negociación en medio del conflicto abierto hace unas semanas. No hay otra posibilidad de encontrar una solución a un vasto y complejo conjunto de demandas que exceden lo salarial, y que no son nuevas.

Por un lado, la Provincia ha conseguido que en Río Cuarto, donde se inició la protesta, los médicos de guardia aceptaran su oferta de recomposición salarial y que reingresen algunos de quienes renunciaron días atrás. Pero en distintos servicios del hospital San Antonio de Padua las asambleas continúan, porque los demás planteos aún no tienen una respuesta firme.

Por otro lado, como el Gobierno entendió que el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) no cuenta con el aval de la comisión interhospitalaria, a partir de aquí tendrá como interlocutores a los delegados de Salud Unida de Córdoba, el grupo que surgió de las asambleas en los hospitales.

La primera reunión entre las partes ya está agendada: será este jueves. Nadie debiera pretender que en una sola discusión se alcance una solución completa. Una buena señal sería que se establezca una agenda conjunta de trabajo, con objetivos de corto, mediano y largo plazo. Y en ese contexto, para desactivar las protestas, el Gobierno debe emitir algunos gestos concretos que, insistimos, excedan lo económico.

Cuando los médicos y otros profesionales de la Salud hablan con los medios, mencionan, por ejemplo, la precarización laboral y critican ciertas cuestiones de la política sanitaria, como la falta de personal y de infraestructura.

Aquí vale recordar que, en 2020, en plena pandemia, mientras los trabajadores de la Salud realizaban un gran esfuerzo y demostraban su importancia, hubo protestas por estos mismos motivos. En medio de la denominada “Marcha de los Médicos”, numerosas asociaciones profesionales dieron a conocer sus estadísticas: apenas un 10 por ciento de los médicos se encontraba en relación de dependencia; los demás eran monotributistas que necesitaban contar con más de un empleo para redondear algo parecido a un sueldo. Kinesiólogos, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales estaban en similares condiciones.

En noviembre de 2020, hace dos años, el Ministerio de Salud de la Provincia acordó con la Federación de Entidades Profesionales Universitarias la conformación de una mesa de trabajo para analizar la situación específica de cada sector profesional. En tanto el conflicto actual repite como un eco las demandas de entonces, se puede deducir que aquella mesa no produjo ninguna modificación sustantiva.

Si seguimos el razonamiento, nos daremos cuenta de que si ahora se repite el cuadro y el nuevo diálogo no representa un punto de inflexión verdadero en las condiciones laborales de estos profesionales, más temprano que tarde las protestas volverán.

La experiencia de la pandemia debe ser capitalizada: lo vivido en tiempos extraordinarios sirve para replantearse cómo vivir los períodos ordinarios.

La política sanitaria provincial requiere una reconfiguración global, y los trabajadores de la salud deben participar en su rediseño.

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